Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 19 Junio, 2015

La forma “de hacer política” ya no da más y está llevando al país a una de las mayores crisis de credibilidad de su sistema

Entre cielo y tierra

Políticos no dan más


Las advertencias de organismos internacionales sobre las condiciones de la economía costarricense son claras. El país no puede postergar más importantes reformas que pongan fin al desbalance financiero que ha generado un crecimiento del déficit fiscal.
Este problema además de ser un asunto técnico tiene un enorme componente político.


El primer elemento es la incapacidad de lograr una agenda de consenso entre las distintas tendencias ideológicas que componen la Asamblea Legislativa.
Esta falta de acuerdo no corresponde a una discrepancia sobre el problema en ciernes, sino a las recetas y medicinas que se sugieren para tratar la enfermedad.
El segundo corresponde al hecho de que ningún gobierno ha querido “comprarse la bronca” de ejecutar una reducción del Estado, debido a las consecuencias electorales que podría tener una medida de este tipo.
La impopularidad que generaría frente a los burócratas públicos es una factura que se viene evitando por décadas.
El tercero es el surgimiento de fuerzas partidarias nuevas y de tendencia más radical. Ante la parálisis política, la incapacidad de tomar decisiones y atender adecuadamente los asuntos públicos, se han llenado vacíos con agrupaciones que proponen tomar medidas más agresivas para enfrentar la compleja coyuntura que vive el país.
El resultado de estos elementos ha sido que la democracia costarricense está recibiendo un fuerte golpe en su credibilidad frente a los ciudadanos, quienes pierden esperanzas de que la clase política sea capaz de resolver las disyuntivas económicas y sociales que amenazan el pacto social.
Más allá de un asunto de “recortar gastos del Gobierno y recaudar más impuestos”, receta que se pregona a toda hora y por todas partes, a lo que nos enfrentamos los costarricenses es a algo más grave y preocupante, no se trata menos que del vencimiento de un modelo político, o puesto en otras palabras “de hacer política”, la cual ya no da más y está llevando al país a una de las mayores crisis de credibilidad de su sistema.
Apostar por más demagogia, populismo y radicalismo es sumamente arriesgado. Costa Rica requiere el desarrollo de una verdadera concertación nacional, de un genuino diálogo sobre políticas de Estado, que independientemente de los compromisos con los que llegan los partidos al poder, permita seguir un plan maestro que nos saque de este letargo.

Luis Alberto Muñoz Madriz
@luisalberto_cr