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Domingo, 18 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Políticas para ser saludables

| Miércoles 25 mayo, 2011




En los hogares y el sistema educativo deben crearse hábitos de ejercicio físico y sana alimentación, como el mejor camino para conservar la salud

Políticas para ser saludables

Los datos mencionados por William Todd, nuevo ministro del Deporte, no deben pasar inadvertidos.
Unos 481 mil diabéticos, 1,2 millones con problemas de obesidad, y por ende propensos a la diabetes, y 1,6 millones con sobrepeso, son estadísticas que incluyen un alto porcentaje de la población costarricense y deberían provocar que nuestras autoridades impulsen campañas para concientizar sobre la importancia y los beneficios del ejercicio.
Por otra parte, la población fue inducida a adquirir malos hábitos de alimentación, por lo que fue sustituyendo las comidas sanas y nutritivas por la llamada “comida chatarra”.
Sin embargo, ninguna campaña que pretenda cambiar esa forma de vida tendrá éxito si no existen la infraestructura y las condiciones de seguridad en cada comunidad para que los niños puedan correr y ejercitarse.
Ellos deben tener suficiente actividad física, de acuerdo con sus gustos, para contrarrestar el sedentarismo que trae consigo el exagerado uso de computadoras y celulares, con los atractivos de Internet y redes sociales, además de la televisión.
Estos medios pueden consumir su tiempo mientras ensanchan sus estómagos con gaseosas, hamburguesas, frituras y otros productos recargados de azúcar, sal y grasas.
Por ello, el cambio de cultura debe producirse en los hogares y el sistema educativo. En esos centros debe darse importancia a la educación física y a los buenos hábitos de alimentación, como el mejor camino hacia una vida saludable.
Siendo consecuente con eso, se debe eliminar de las sodas de escuelas, colegios y universidades las comidas y bebidas “chatarra”, principales culpables de las interminables legiones de gorditos, que reciben en sus propios centros educativos la peor lección sobre cómo alimentarse.
El nuevo Ministro del Deporte tiene un reto grande en este sentido. Si bien la tarea que le espera con respecto al deporte competitivo y al de alto rendimiento será ardua y compleja, debería unir esfuerzos con las carteras de Educación y Salud para que al final de su mandato, independientemente de lo que pueda haber hecho por el deporte costarricense, haya logrado bajar las cifras de obesidad y sobrepeso que hoy él mismo resalta.
En las estadísticas que ofreció el ministro Todd, se decía que más de un millón de días de incapacidad en instituciones públicas le costaron al país ¢70 mil millones. Esa cifra podría bajar considerablemente si se logra que la población tenga una vida con suficiente ejercicio físico y deporte. Pero esto no se logra observando, sentados, un juego entre profesionales, sino incorporando el ejercicio físico a los hábitos de vida cotidianos.