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Política y farándula se dan cita en Denver

Convención moderna es un espectáculo visual llamado a atraer a la audiencia y a impulsar la popularidad del candidato

Denver, EE.UU.
EFE

Los cientos de fiestas que se celebrarán durante la Convención demócrata que arrancó ayer en Denver muestran cómo ha evolucionado un evento que pasó de ser un foro de decisiones y debate a un espectáculo lúdico y mediático.
La convención moderna es un gran y controlado espectáculo visual llamado a atraer a una audiencia millonaria y a impulsar la popularidad del candidato de turno en las encuestas.
Además, es una excelente ocasión para organizar eventos sociales paralelos en los que incitar a la movilización de votantes y ayudar a recaudar fondos para las insaciables maquinarias de los partidos.
Y como muestra, no hay más que echar una ojeada al repleto calendario festivo de Denver durante los próximos días.
Las más de 50.000 personas que se prevé visiten esta semana la capital de Colorado podrán optar entre jugar al póquer con el actor Ben Affleck, fumar y beber gratis a la salud de la industria de bebidas alcohólicas, asistir al concierto del grupo de hip hop “Black Eyed Peas” o al del rapero Kanye West.
Entre los que planean asistir a las fiestas de los próximos cuatro días están la actriz y cantante Jennifer López, la actriz y activista Susan Sarandon, la cantante Cyndi Lauper y el director de cine Spike Lee, por citar sólo algunos nombres de una larga lista.
Para los que consideren que la oferta no es lo suficientemente alternativa, el alcalde de San Francisco, Gavin Newson, ha organizado un festival al aire libre de música independiente, al que acudirán bandas como “Cold War Kids”, “Nada Surf” y “She & Him”. Y como la competición es reñida, no falta quien, como la Asociación para la Planificación Familiar, trate de atraer audiencia al bautizar su evento festivo con el sugerente título de “Sexo, Política, Cócteles y Bailes hasta la Madrugada”.
Habrá fiestas para todos los grupos, desde los votantes jóvenes hasta los latinos, las mujeres y los profesionales de los medios de comunicación.
Los legisladores de Washington también serán agasajados con actos en su honor, organizados por distintos grupos de presión, que han tenido que hacer verdaderos malabarismos para cortejar a los políticos de la capital sin violar las leyes aprobadas en el 2007 para reducir los vínculos entre los grupos de interés y los congresistas.
Y los que se “estresen” con tanta fiesta podrán visitar el “Oasis Huffington Post”, un centro patrocinado por la conocida empresaria y “blogger” Ariana Huffington que ofrece clases de yoga, masajes y aromaterapia.
Las cosas no siempre fueron así.
Hasta la década de los 70, la elección del candidato presidencial estadounidense se concretaba a menudo en el pleno de la convención tras acalorados procesos de negociación y votación que dejaban poco tiempo para las juergas nocturnas.
Pero las convenciones ya no deciden al candidato presidencial, que se elige en las urnas durante las elecciones primarias y, con la excepción de unos cuantos activistas, nadie presta demasiada atención a unas plataformas políticas acordadas de antemano.
El punto de inflexión llegó en 1972, cuando los medios de comunicación pusieron el grito en el cielo tras descubrir que los republicanos habían planificado su convención minuto a minuto.
Los demócratas optaron ese año por una fórmula más democrática y caótica, que llevó al candidato presidencial, George McGovern, a pronunciar su discurso de aceptación bien entrada la noche.
Desde entonces, los dos partidos políticos programan sus convenciones con precisión de relojería suiza y tratan de limitar al mínimo el espacio para las sorpresas.
El empate que mantuvieron durante meses en las primarias los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, quien al final salió victorioso, hizo que se plantease la posibilidad de una convención abierta en Denver en la que los delegados hubieran tenido que elegir al candidato a la Casa Blanca.
Los líderes del partido contemplaron la posibilidad con horror, una muestra de la fobia que genera la espontaneidad del pasado.


Amenaza

El descontento de los seguidores de Hillary Clinton en la Convención Demócrata, que se resisten a dar su apoyo a Barack Obama, amenaza con hacer fracasar el objetivo principal de la reunión, que es conseguir la unidad del partido.
Algunas delegaciones que asisten a la convención que ayer inició el partido demócrata en Denver, como la de Kentucky, ya han anunciado que votarán por la senadora de Nueva York cuando su nombre sea sometido a consulta, el próximo miércoles.
“Vamos a votar por ella, porque creemos que es la más cualificada, y además porque así se pronunció el voto popular cuando se celebraron las primarias en Kentucky”, aseguró a Efe un joven delegado de este grupo, Marshall Tyler Murphy.
La opinión de los delegados de Kentucky refleja cómo la ex primera dama cuenta todavía con un grupo de férreos seguidores que están descontentos con el hecho que, pese a la reñida batalla de las primarias, fue Barack Obama y no ella, el que se alzó con la candidatura.
Como consolación, la campaña de Barack Obama accedió a que el nombre de Hillary se sometiera a votación en la Convención, un gesto simbólico que pretende resarcir a los seguidores de la ex primera dama y, como objetivo último, lograr la unidad del partido.
Según una encuesta que publicó el diario USA Today, menos de la mitad de sus simpatizantes, solo el 47%, está seguro de que votará por Obama en noviembre.
Casi un 30%, indica el sondeo, se ha planteado votar por McCain, o incluso abstenerse.
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