Poca esperanza de reanudar diálogo de paz en Siria
El conflicto sirio, que cumple mañana tres años, comenzó como una ola de protestas populares contra el régimen y se ha transformado en una cruenta guerra. AFP/La Republica
Enviar

Poca esperanza de reanudar diálogo de paz en Siria

La adopción en las últimas horas de una nueva ley electoral en Siria y la fuerte tensión diplomática entre Estados Unidos y Rusia han reducido considerablemente las esperanzas de una pronta reanudación de las negociaciones de paz entre el gobierno y la oposición.
El mediador para la crisis en Siria, Lajdar Brahimi, no ceja, pese a todo, en sus esfuerzos por mantener vivo el proceso diplomático lanzado en Ginebra, con la convicción de que no existe una alternativa a él, salvo la continuación de la guerra hasta que una de las dos partes aplaste totalmente a la otra.
Brahimi expuso ayer su visión de la situación en Siria ante la Asamblea General de la ONU, tras comparecer el jueves a puerta cerrada en el Consejo de Seguridad, órgano al que pidió que ejerza presión sobre las partes para que éstas retomen las conversaciones en una tercera ronda negociadora.
Su llamamiento estaba implícitamente dirigido, sobre todo, a EE.UU. y Rusia, que fueron los iniciadores del proceso diplomático de Ginebra y consiguieron que el Gobierno sirio y la oposición aceptaran sentarse juntas para negociar el fin de la guerra civil que esta semana entra en su cuarto año.
El principal logro de las dos primeras rondas, celebradas en enero y febrero pasados, fue que las dos delegaciones se reunieran en la misma sala y expusieran a la otra sus posiciones, al tiempo que se facilitó un acuerdo posterior para permitir la entrada de ayuda humanitaria al centro histórico de Homs, bajo asedio armado.
Aparte de eso, ambas partes mantuvieron inamovibles sus posiciones: la oficial era discutir en prioridad el problema del terrorismo -como define al levantamiento armado contra el gobierno-, mientras que la opositora consistía en la formación de un órgano de gobierno transitorio.
Washington, un grupo de países árabes (Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos) y Turquía son los principales soportes de la oposición siria, tanto la que actúa en el ámbito político y se encuentra en el exilio, como la que combate en el terreno.
El régimen de Bachar Al Asad se apoya en Moscú, cuya influencia crucial quedó el año pasado en evidencia al convencer al primero de que declarara y entregara su arsenal químico para evitar que EE.UU. cumpliera su amenaza de bombardeos.
Sin embargo, la crisis política en la exrepública soviética de Ucrania y la amenaza de secesión de su provincia de Crimea, que eventualmente se anexaría a Rusia, ha tensado hasta el extremo las relaciones de ésta con EE.UU. y "acaparado la atención que antes brindaban a Siria", según fuentes próximas al proceso de Ginebra.

Ginebra/EFE

Ver comentarios