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Si el crecimiento económico no ayuda a resolver la batalla social, hay que analizar por qué y tomar medidas para hacer los cambios necesarios

Pobre Costa Rica

Un cuadro con el balance entre lo positivo y lo negativo de la situación en Costa Rica a partir del informe Estado de la Nación, publicado por este medio el miércoles, es buena herramienta para ver con claridad lo que sucede.
Pero ver lo que ponen de relieve los números y los análisis es nada más que el inicio para que la administración de un país tome decisiones y actúe para corregir los problemas. Este último paso es lo que nos hace falta.
Hoy Costa Rica es una sociedad mucho más diversa y con distancias sociales cada vez mayores que experimenta crecientes dificultades para encontrar mecanismos robustos de integración social.
Es decir, si el crecimiento económico no ayuda a resolver la batalla social, hay que analizar por qué y tomar medidas para hacer los cambios necesarios.
Cualquier inversionista, los emprendedores nacionales o extranjeros que pueden llevar adelante procesos productivos capaces de brindar empleo y mejorar salarios, necesitan como condiciones básicas que haya seguridad, infraestructura y reducción de la pobreza. Necesitan una población con condiciones buenas de salud y educación.
Ellos quieren un clima de paz y esto no se logra si, como señala el Estado de la Nación, sube la pobreza aunque se mantengan programas sociales. Estos son necesarios pero es esencial que se acompañen con generación de empleo digno.
Por otra parte, el informe revela que el país retrocede en transparencia y rendición de cuentas, entre otros indicadores negativos como por ejemplo el aumento en la mortalidad materna o la disminución de la cobertura de alcantarillado sanitario.
Costa Rica debe rectificar lo que se ha hecho mal para que su crecimiento económico se traduzca realmente en menor desigualdad social. La mayor brecha entre los que más y los que menos tienen ha perjudicado el buen clima tradicional que la caracterizaba y que es esencial retomar para que se estimule la producción.
No contribuye en nada tampoco, todo lo contrario, que se hable mucho de transparencia, pública y privada si la realidad muestra continuamente lo contrario.
Por último, todo esto debe hacerse pero no improvisando supuestas soluciones de tono efectista. Las improvisaciones se han vivido ya abundantemente y se han sufrido sus consecuencias. Lo que se necesitan no son poses sino actitudes serenas, desprovistas de intereses mezquinos y dispuestas al altruismo.


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