Plan de rescate pasa prueba de fuego
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Cámara de Representantes votó a favor de implementación de la iniciativa
Plan de rescate pasa prueba de fuego

Programa sería un respiro para la economía y un nuevo agujero para el presupuesto


Washington
EFE

La Cámara Baja aprobó el viernes finalmente la versión ampliada del rescate financiero, un paquete que, con un coste de casi un billón de dólares, dará un respiro a la economía, pero también un nuevo mazazo al déficit presupuestario de Estados Unidos.
El texto de la Ley de Esta
bilización Financiera aprobado hoy y firmado inmediatamente por el presidente George W. Bush, dista mucho de las tres exiguas páginas que presentó el Tesoro al Congreso hace dos semanas, en el que sólo pedía autorización para comprar la deuda “tóxica” a la banca por un importe de $700 mil millones.

La propuesta, indigerible para muchos por su carácter intervencionista y su monto desorbitado, puso a los legisladores a trabajar, en un intento de que la medida alcanzara también al ciudadano medio, acosado por la crisis inmobiliaria y el desempleo.
En un primer borrador, se añadieron al texto límites a los sueldos de los ejecutivos bancarios e intensas medidas de control sobre el paquete, pero no fue suficiente y la Cámara de Representantes lo rechazó el lunes, en una acción inesperada que derrumbó las bolsas.
El proyecto final, con más de 451 páginas, es un compendio de medidas dispares, que abordan desde la cobertura de las enfermedades mentales hasta los incentivos para las energías renovables.
A ello se suman proyectos de inversión que, más que para favorecer al ciudadano medio se incluyeron para comprar el “si” de algún congresista.
El esfuerzo valió la pena y el proyecto de ley pasó el tamiz de los congresistas, muchos de los cuales habían votado antes en contra presionados por cientos de correos electrónicos y de llamadas de los airados votantes de sus distritos.
Pero el triunfo no es gratuito. El coste del paquete de rescate superará con creces los $700 mil millones (504 mil millones de euros) que había solicitado el secretario del Tesoro el 20 de septiembre.
Sólo los alivios fiscales que el paquete promete a los peque
ños empresarios y a la clase media trabajadora, sumarán otros $100 mil millones, a los que habrá que añadir los otros cientos de medidas no cuantificadas.
Las quejas no se hicieron esperar, y los demócratas más conservadores desde el punto de vista fiscal, los conocidos como los “blue dogs”, pusieron el grito en el cielo por un paquete que agrandará el déficit presupuestario del país.
En el periodo fiscal que acabó el pasado 30 de septiembre, el Gobierno calcula que el déficit será de entre $400 mil y $410 mil millones.
Para el actual ejercicio fiscal se estimaba, antes de aprobar este paquete, que alcanzaría la cifra sin precedentes de $490 mil millones.
Pese a estos inconvenientes, los legisladores han apostado por un plan que, según confían, permitirá descongelar las concesiones de créditos y, por tanto, reactivar la economía, que parece abocada a la recesión, según advirtió el jueves el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los créditos están ahora paralizados porque los bancos, cargados ya de deuda de mala calidad por la crisis hipotecaria, no quieren asumir más riesgos con sus clientes, ni son capaces de endeudarse más en el mercado interbancario, en el que las entidades financieras se prestan dinero unos a otros.
Pero el plan tiene muchos interrogantes, y son numerosas las voces que aseguran que no es la medicina que necesita la primera economía del planeta.


Recta final

La larga campaña por la Casa Blanca entra hoy en su último mes con enfrentamientos cada vez más directos entre los candidatos a la presidencia de Estados Unidos que se libra en un puñado cada vez más pequeño de estados del país.
El viernes, el candidato republicano John McCain anunció que tiraba la toalla en Michigan, un estado en el que los conservadores habían depositado esperanzas, pero que según los sondeos se inclina de forma decidida por el demócrata Barack Obama.
Con Michigan fuera de juego, los estados donde las espadas están ahora más altas son Florida, Nuevo Hampshire, Pensilvania y Virginia en el este. A ellos se suman Minesota, Wisconsin, Ohio y Misuri en la zona centro-norte y Nuevo México, Nevada y Colorado en el oeste.
Los sondeos muestran que gran parte del país se inclina ya por uno u otro bando ante la cita con las urnas del 4 de noviembre.
Los republicanos dicen ahora que destinarán más tiempo y recursos a Pensilvania y Wisconsin, además de Maine, que según el bando de McCain podrían allanar al candidato el camino hacia el poder.
A un mes de las elecciones, Obama aparece en cabeza en la mayoría de sondeos a nivel nacional, así como en las encuestas en algunos de esos estados en los que se decidirá la presidencia.
Real Clear Politics, un sitio de internet que realiza una media de los distintos sondeos, otorgó el viernes a Obama una ventaja de 5,6 puntos a nivel nacional.
De los once estados más reñidos, siete estarían empatados y en los otros cuatro (Minesota, Pensilvania, Nuevo México y Wisconsin) Obama lidera los sondeos de intención de voto.

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