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Metodología para la enseñanza del segundo idioma crea diferencias entre expertos y Educación
Plan de Inglés enfrenta a académicos y Educación

• Defensores del sistema aseguran que la deficiencia se encuentra en el conocimiento de los profesores y no en los métodos

Pablo Mora
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Un grupo de académicos lanzó fuertes críticas al Plan Nacional de Inglés que se aplica actualmente en escuelas y colegios.
Los desacuerdos se basan en que la metodología para la enseñanza de esta lengua no es la indicada para evaluar el verdadero conocimiento de los profesores y estudiantes del sistema educativo público.
Por otro lado, los representantes del gobierno aseguran que la problemática consiste en que los educadores llegan a enseñar inglés sin tener un manejo apropiado de este idioma y defendieron el sistema propuesto, el cual se basa en el Marco Común Europeo de Referencia (CEFR, por sus siglas en inglés).
El sistema que desea aplicar el Ministerio de Educación Pública (MEP) desde este año y hasta 2017 pretende dar continuidad al enfoque que se utiliza actualmente en los centros educativos con cuatro pilares fundamentales: escritura, lectura, escucha y habla de la lengua.
Sin embargo esto no es bien visto por algunos expertos.
“El sistema CEFR no es apropiado para medir el aprendizaje de alguien que se ubique fuera del contexto de la lengua que estudia, como es el caso de los alumnos costarricenses con el idioma inglés”, dijo Gerardo Barboza, director académico del Center for International Education y autor del libro “Plan Nacional de (bacheo en) Inglés: Un Análisis Crítico”.
De acuerdo con el especialista, las detracciones se refuerzan con los cuestionamientos que el sistema ya tuvo en países asiáticos como Corea del Sur y Japón, donde varios expertos aconsejaron que el esquema debe ser reemplazado por uno que se adecue a la realidad cultural del estudiante.
La construcción de la lengua debe basarse en las realidades sociales y culturales del estudiante y no en un sistema impuesto desde un ambiente distinto como el europeo, añadió el analista.
Otro aspecto que se critica es que el examen utilizado para verificar la capacidad de los profesores de inglés sea el TOEIC (Test of English for International Communication), debido a que este utiliza criterios comerciales y desfasados.
“El TOEIC no funciona para determinar si una persona habla inglés. Es un examen enfocado más que todo a escala empresarial. Además su revisión es muy subjetiva y existen decisiones arbitrarias de parte de los examinadores para calificar cierto tipo de respuestas”, comentó el académico.
Otro especialista que censuró los fines del CEFR es Alder Senior, director de la Escuela de Lenguas Modernas de la Universidad de Costa Rica (UCR). A su juicio el Plan de Inglés carece de la seriedad requerida para la formación de angloparlantes.
“Se pretende que el nivel de los profesores sea evaluado y certificado por entidades privadas con el fin de responder a necesidades puramente comerciales, y dejan de lado el aprendizaje serio que conlleva el dominio de una lengua extranjera”, aseguró Senior.
Otra crítica que ambos académicos hacen al Plan Nacional de Inglés 2008 consiste en que se marginó a las universidades públicas con experiencia en la enseñanza de esta lengua, y se prefirieron posturas productivas.
“A excepción del MEP, se desconoce cuál es la competencia y acreditación científica y académica de las otras organizaciones para ‘encabezar’ un plan en la enseñanza y el aprendizaje de lenguas para todo el país”, justificó Barboza.
Sin embargo, Olman Segura, presidente de Consejo Nacional de Rectores (Conare), que aglutina a las cuatro universidades públicas del país, desmintió este argumento y ratificó que esta entidad fue tomada en cuenta desde la presentación del Plan Nacional de Inglés.
Por su parte, en Educación consideran que son ideas erróneas, razón por la cual no abandonarán el sistema de enseñanza actual.
“Seguiremos con la misma metodología utilizada hasta ahora. La hipótesis es que este esquema fracasó no por su metodología, sino porque en realidad dos terceras partes de los profesores llegan a las escuelas y colegios sin saber hablar inglés, y estos provienen de universidades privadas”, dijo Alejandrina Mata, viceministra de Educación.
A juicio de la funcionaria, los maestros con calificaciones negativas serán enviados a cursos de capacitación en universidades públicas, dependiendo del nivel de rezago que muestren en su manejo de esa lengua.

Para ello, Conare destinará ¢400 millones a la capacitación y nivelación de docentes, en cursos que se impartirán desde julio hasta diciembre, confirmó Yamileth González, rectora de la UCR.
Sobre la conveniencia de la aplicación del TOEIC como método evaluativo para los maestros, la Viceministra comentó que este tipo de pruebas es aceptado internacionalmente y que su metodología sigue vigente en el resto del mundo.
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