Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 6 Mayo, 2016

 Nunca como ahora es tan actual aquello de que el futuro deja de serlo desde el momento en que se asume como parte constitutiva del presente

Pitazo final

Lo acaecido en el recinto parlamentario el lunes 2 de mayo merece destacarse, no solo por el hecho de que el discurso del Presidente no se haya dado, como era lo habitual, el 1ro. de mayo, sino principalmente en razón de la coyuntura política que vive el país. Ese fue el trasfondo de una ceremonia, por lo demás, estereotipada. Más que una pormenorizada enumeración, que había enviado de previo con abundante información de lo hecho por su gobierno, el Presidente se dedicó a hacer política en el sentido fuerte del término. Insistió ante el Primer Poder de la República en la responsabilidad, que constitucionalmente le compete, de cogobernar aprobando las leyes que la coyuntura requiere, a fin de paliar la crisis fiscal que agobia al Estado. Ante el hecho de que se ha configurado una nueva alianza entre los partidos de oposición que ha asumido la conducción de la Asamblea Legislativa, el Presidente los ha conminado a que aprueben los proyectos que les ha enviado. Junto con una invitación al diálogo, Luis Guillermo los ha enfrentado a su propia responsabilidad reconociendo, sin mencionarlo explícitamente, que posiblemente uno de esos partidos podría asumir su puesto dentro de dos años; de modo que, si no aprueban lo que él propone, tendrán que apechugar con las consecuencias de la crisis fiscal, que se les convertiría en una hipoteca, no por culpa del gobierno actual, sino por la miopía electorera y prejuicios ideológicos de la alianza opositora. En cuanto a su descenso en la popularidad, al menos en apariencia, da la impresión de no serle particularmente sensible, arguyendo que no está en sus planes futuros aspirar a la reelección.
Luis Guillermo tiró la pelota hacia el campo de quienes hoy son sus adversarios políticos. Al iniciar el segundo tiempo de un partido, cuyo pitazo final debe arrojar como resultado positivo la solución de la crisis fiscal que ningún gobierno anterior había logrado, a pesar de reconocer que esta azota como una peste medieval, al Estado y, con ello, a la nación entera. De esto nadie, ni en la oposición ni en el gobierno, tiene dudas. El quid de la cuestión está en quién pagará el costo. Es allí donde el país se muestra más dividido que nunca desde la década de los 40 del siglo pasado. Es en torno al papel que las fuerzas políticas y sociales asuman que se decantará el criterio, a la luz del cual podremos sopesar la posición que adopten los partidos. Esta es la CUESTIÓN nacional por excelencia hoy día. Todo lo demás, como diría Shakespeare, no son más que “palabras, palabras, palabras…”.
Es en función de este desafío, crucial para los destinos de la nación, que se escogerán los candidatos presidenciales y se hará la campaña electoral. Las reglas del juego, las tácticas y estrategias ya se perfilan, las candidaturas ya despuntan. La segunda parte de este partido de la administración Solís tendrá como trasfondo la campaña electoral que se avecina. Nunca como ahora es tan actual aquello de que el futuro deja de serlo desde el momento en que se asume como parte constitutiva del presente. El hoy define el mañana. Los actores de la escena política nacional están imbuidos de este rol. Los ecos de estas voces han retumbado durante los días 1ro. y 2 de este mes, tanto en el recinto parlamentario, como en las calles. El pitazo final de este juego, que se acaba de iniciar en su segunda parte, se dará el primer domingo de febrero del 2018. Estamos advertidos.