Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 27 Febrero, 2015

Lejos de encontrar soluciones para atenuar estas grandes diferencias, la tendencia es que la brecha seguirá haciéndose cada vez más grande


Piketty: el hombre de moda

Thomas Piketty ha lanzado al ruedo una ardua investigación que está calentando el clima en torno a un problema que preocupa a casi todas las sociedades del mundo: el crecimiento de la desigualdad en los países desarrollados… y en el resto. Este es un tema que por supuesto también preocupa a Costa Rica, como lo ha expresado reiteradamente el Informe del Estado de la Nación.
Lejos de encontrar soluciones para atenuar estas grandes diferencias, la tendencia es que la brecha seguirá haciéndose cada vez más grande. De ahí que la arremetida de Piketty esté provocando tanto interés y ruido.


Antes de seguir voy a aclarar algo simple pero necesario, cuando se habla de desigualdad no se pretende ni remotamente que todos sean iguales en materia de ingresos o posesiones.
La Casa Blanca invitó a Piketty para escuchar sus ideas sobre este candente tema. La prestigiosa revista The Economist ha seguido sus pasos, destacando que el 10% de la población posee el 83% de los activos del mundo. Uno de los más entusiastas seguidores de este joven economista francés es Paul Krugman, profesor en Princeton y Premio Nobel de Economía, quien ha respaldado con entusiasmo los hallazgos de esta investigación.
Piketty estuvo hace poco en Chile presentando la edición en español de su último libro “El capital en el siglo XXI” (número uno en ventas en Estados Unidos). Coincidió su visita con una profunda reforma tributaria, aprobada por todos los partidos políticos, la cual está influida en cierto grado por lo planteado por el economista francés. Esta reforma se espera que genere $8.300 millones en tractos anuales, a fin de financiar la reforma educacional y otras.
¿Cuál fue el propósito de esta investigación que duró 15 años? Piketty señala que “durante mucho tiempo los debates sobre la distribución de la riqueza se alimentaron de muchos prejuicios y de muy pocos hechos”, por lo que se sumergió a las profundidades de la historia, especialmente de los dos últimos siglos, para determinar lo ocurrido en países europeos, Estados Unidos y otros.
La investigación dio origen a un libro de 663 páginas (en su edición en español) con mucha información dura. Confieso que al libro hay que dedicarle bastante tiempo, pero es extremadamente claro e interesante, removiendo muchas conjeturas (como diría Popper) cuyo sustento es débil. Krugman lo expone así: “La contribución de Piketty contiene una erudición auténtica…”.
En la próxima columna sintetizaré los principales hallazgos de Piketty, derivados de su último libro y de algunas de sus conferencias, así como las réplicas —tanto de apoyo como de crítica— que han estado emergiendo sobre su obra.
Sin duda este tema seguirá siendo muy discutido en el mundo intelectual, político y público interesado, dado que está ligado fuertemente a la solidez de la democracia y a la justicia social que, para países como Costa Rica, son elementos irrenunciables.

Arturo Jofré

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