Petrobras se racionaliza para sobrevivir a causa por corrupción
Central de Petrobras en Río de Janeiro, Brasil. Bloomberg/La República
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La doble conmoción de un precio bajo del petróleo y el mayor escándalo de corrupción de Brasil está cambiando al productor petrolero controlado por el Estado, Petróleo Brasileiro.

La compañía con sede en Río de Janeiro abandonará el modelo de desarrollo estatal que siguió durante 13 años de control del Partido de los Trabajadores en los que el Gobierno trasladó las ganancias a industrias secundarias para crear empleo y estimular la economía, a menudo a expensas de los accionistas. El máximo responsable Pedro Parente, que ingresó a Petrobras en junio después que los legisladores suspendieron a la expresidenta Dilma Rousseff por manipular las cuentas fiscales, dejará sin efecto los proyectos de fertilizantes, biocombustibles y productos petroquímicos para centrarse en extraer y vender petróleo.
Parente presentó su primer plan de negocios, que propone $74 mil millones de gastos para los cinco años que terminan en 2021. Se trata del programa de gastos más pequeño de la empresa en una década y representa un recorte del 25% del plan más reciente. La idea es saldar la carga de deuda más grande de la industria petrolera, que se usó para financiar proyectos que a menudo no daban ganancias, como refinerías en regiones alejadas con poca demanda de combustible pero donde el Partido de los Trabajadores tenía un fuerte apoyo.


“Una gran parte de esas inversiones no dio ningún retorno a la compañía”, declaró Parente a los periodistas en una conferencia de prensa. “No tenemos ningún retorno ni ingresos relacionados con esa deuda”.
El meteórico crecimiento de los desembolsos de Petrobras en la última década dejó a la compañía vulnerable a la corrupción, y los fiscales ahora plantean que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó un gran escándalo de sobornos para financiar a su coalición política y permanecer en el poder. Lula ha rechazado las acusaciones y dice ser víctima de una caza de brujas política. Petrobras fue el objetivo central de una investigación por corrupción llamada Lava Jato que pronto se extendió a otras industrias, implicando a compañías constructoras, bancos, astilleros y políticos de diversos partidos.
La corrupción podría haberle costado a Petrobras $13 mil millones, dijo la semana pasada el fiscal federal Deltan Dallagnol en una conferencia de prensa. La compañía se defiende de una demanda de acción colectiva en Estados Unidos entablada por accionistas minoritarios y es objeto de una investigación del Departamento de Justicia de EE.UU.
Parente dijo que Petrobras es la víctima del caso y mencionó las batallas legales como un desafío, sin dar un cálculo de los costos. En un informe de investigación de julio, Itaú Unibanco Holding SA estimó el costo de llegar a una conciliación en la demanda de acción colectiva de EE.UU. en $3 mil millones.
Si bien el Gobierno todavía controla el directorio de Petrobras al tener la mayoría de las acciones con derecho a voto, Parente está dando más independencia a la administración. Rousseff recibió críticas de los inversores por interferir en las decisiones empresariales de Petrobras, por ejemplo con una política de subsidiar las importaciones de combustible durante el auge del petróleo que costó miles de millones de dólares. Parente dijo que no pidió la aprobación del presidente Michel Temer, que reemplazó formalmente a Rousseff en agosto, para el plan quinquenal de negocios.


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