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Pesadilla apocalíptica

• El brillante director M. Night Shyamalan forja una inquietante metáfora de corte ecologista

“El fin de los tiempos”
(The Happening)
Dirección: M. Night Shyamalan. Reparto: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Ashlyn Sánchez. Duración: 1:31. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 7.

A partir del triunfo comercial obtenido con “El sexto sentido” (1999), el guionista, productor y director M. Night Shyamalan se ha establecido como uno de los autores más originales y talentosos del cine fantástico actual. Posee un don extraordinario para crear atmósferas perturbadoras y desvelar nuestros temores colectivos, mediante un uso magistral del suspenso y del misterio.
Con “El fin de los tiempos”, el brillante cineasta de origen indio incursiona en el subgénero de catástrofe. Shyamalan recupera la tradición de la ciencia ficción de los años 50, para forjar una inquietante metáfora de corte ecologista.
Todo se inicia en el Parque Central de Nueva York. Sin razón aparente, las personas comienzan a decir incoherencias, pierden el sentido de orientación y finalmente sucumben a un impulso irrefrenable por quitarse la vida. Pronto, el fenómeno se extiende a otras ciudades, en el noreste de Estados Unidos.
El profesor de ciencias Elliot Moore huye de Filadelfia, buscando amparo junto a su esposa Alma, su amigo Julian y la hija de este, Jess. Las autoridades descartan la posibilidad de un ataque terrorista. Surge una teoría, según la cual algunas plantas podrían estar produciendo una toxina mortífera, como reacción a los estragos causados por la contaminación ambiental.
Los primeros 40 minutos de proyección son formidables. Plantean la presencia de un enemigo invisible, contra el cual no se puede luchar. Es una pesadilla apocalíptica, repleta de imágenes que quedan grabadas en la memoria de manera indeleble. La más impresionante de todas es la escena donde varios trabajadores se lanzan desde un alto edificio en construcción. Aquí se evidencia la fragilidad del hombre ante eventos que escapan de su comprensión.
En la segunda mitad del relato, la tensión decae sensiblemente, conforme se pierde de vista el cuadro general de la situación y se enfocan las vivencias particulares de los protagonistas. Estos son esbozados de manera esquemática, aunque cabe destacar el válido esfuerzo de Mark Wahlberg por retratar a un antihéroe vulnerable, confuso, inseguro al momento de tomar decisiones.
La trama deja cabos sueltos, preguntas sin respuestas y una marcada decepción ocasionada por un desenlace poco arriesgado. En lugar de una resolución concreta, se recurre a un típico final abierto, tan lógico como banal.
Aun así, “El fin de los tiempos” tiene muchos méritos en su haber. Con apremiante intensidad, obliga a considerar los daños que el ser humano es capaz de infligir en contra de su planeta y de sí mismo.
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