Logo La República

Sábado, 15 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Peregrina

| Sábado 12 julio, 2014


Peregrina

El ajetreo de la vida diaria, copa nuestros cinco sentidos, nos consume, nos exige, a tal extremo que en muchos casos, la gente se pregunta: ¿Por qué el día solo tiene veinticuatro horas, si hay tanto por hacer? Algunos incluso, se cuestionan ¿Por qué hay que parar, dormir y dejar al cuerpo descansar?
Y en ese apurado ir y venir, la espiritualidad va quedando atrás, como un lejano recuerdo, como una materia que ya no vale la pena enseñar. Pero no debe ser así, mala consejera es la extrema soledad que se olvida de sonreír, que te lleva a desesperar.
Acuérdate de dosificar el esfuerzo, separa tiempo para leer y "La Pastoral" escuchar. Ciertamente hoy parece requerirse gran valor para pausar, por cuanto es más fácil simplemente continuar, casi sin respiro, casi levitando sobre nuestra cotidianidad.
Por ello y con la alegría de vivir la realidad, quiero contarles y contarme esta historia. Es acerca de una pequeña, peregrina y misionera que un día conocí, "medicina para mi alma", fortaleza y serenidad.
Una linda niña de ojitos color marrón, a una dura prueba en la vida se enfrentó. Con hidalguía y convicción los retos superó y su rostro trigueño, nuevamente sonrió.
Sin sonrojo y con alegría su traje café estrenó, carmelita por devoción, bondad, misericordia y compasión, siempre atenta a la oración.
Conversando con Jesús un día la observé, plena, sumisa y llena, como nunca de fe. Camino a Tierra Santa, la niña un día se fue, a seguir sus pasos por Belén y Nazaret.
Su Dios que el mío también es, con los brazos abiertos la recibirá y al oído y en su corazón, seguramente le dirá, pequeña mía, mi bendición para ti será.
Y ella, con lluvia en sus ojitos y llena de amor responderá ¡Oh, Señor qué bien se está aquí! tu presencia por siempre será, la más inmensa alegría que mi ser experimentará.
Para abrazarte, para quererte... como dice la canción, el regreso esperan los tuyos henchidos de emoción, luz en su rostro y fuego en su corazón, en la cena nupcial del Cordero, allá fue tu peregrinación.
Vive linda niña y del encuentro con Jesús, cuéntanos tu visión, tu mensaje, tu oración, llena nuestras vidas de esperanza y de tesón, que el camino es largo y hemos de emprenderlo con fe y convicción.

Giovanny Portuguez

Empresario de software
www.connexis.wordpress.com