Iris Zamora

Iris Zamora

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Sábado 13 Mayo, 2017

“Percepción” del despilingue #2

La Contraloría General de la República presenta al país una encuesta de “percepción” sobre la corrupción. No tenía idea de que la “percepción” se podía medir, pero obvio lo mío no es la estadística.

Se desató una ola de rumores, por lo que pregunté a la oficina de prensa de la entidad, me confirmaron que no fue una empresa encuestadora, de las que conocemos en el mercado, la que la realizó, que no se pagó por ella, que no hubo concurso, ni licitación para su diseño y ejecución. La hicieron trabajadores de la CGR, la ficha técnica está disponible en el sitio web de la institución.

Tranquilidad, no salió tan cara, solamente el salario de los funcionarios destacados en esa tarea. ¿Por qué se da a conocer luego del mensaje del Presidente de la República al país? Respuesta: Se realiza desde hace tres años, y se da a conocer en la misma fecha. El morbo continúa. ¿Cómo miden algo tan subjetivo como “percepción”?… en fin, por esta iniciativa la Contraloría se expuso a la crítica innecesaria que debilita la imagen de sí misma. Un adagio de mi abuelita Mamina quizá calce en esta ocasión, “machete estate en tu vaina”.

No escribiré sobre chorreo, porque es un tema muy serio, aunque lo tomemos como choteo.

Prefiero dedicar un ratito más a la homilía de Monseñor José Rafael Quirós, el 1° de mayo en la Catedral Metropolitana, aún ignorada en la Opinión publicada.

Sus valientes y puntuales preguntas, sobre los responsables de la crisis del régimen del IVM, sus inquietudes sobre la salida de la crisis; de la que escribíamos la semana pasada, se suman a otros temas, que me parece una obligación ética tratarlos.

Por iniciativa de las autoridades de la Caja, se ha instalado una mesa de diálogo para ofrecer respuesta a la crisis del régimen de IVM. Esa mesa tiene, representación similar a la que conforman la Junta Directiva, empresarios, sindicatos, cooperativistas, solidaristas, y el Gobierno. El Inamu y el Ministerio de Trabajo han pedido espacio.

Monseñor Quirós nos dice en la homilía “Por la importancia del tema que incumbe a todos, es necesario cuestionar si en esa mesa de diálogo debería haber representación de los trabajadores agrícolas”; además agrega: “¿Cómo lograr la representación de los asegurados por cuenta propia? ¿Se harán amplias consultas a los sectores de la sociedad civil no representados en la mesa de diálogo?”.  Y sobre la metodología pregunta: “¿Cómo asegurar la equidad en la toma de decisiones al interior de la mesa?”. Han transcurrido 15 días desde que el Arzobispo se hiciera estas preguntas. No hemos leído ninguna respuesta. ¿La habrá?

Con motivo de cumplirse los 90 años de Rerum Novarum, el papa Juan Paulo II publica la Encíclica Laborem Exercens; en el Capítulo III; Conflicto entre Trabajo y Capital, en la presente fase histórica. En el numeral 2.1 se lee “Faltan formas de tutela legal para la persona del trabajador agrícola y su familia, en el caso de vejez, de enfermedad o de falta de trabajo… son necesarios cambios radicales y urgentes para volver a la agricultura —y a los hombres del campo— el justo valor como base de una sana economía, en el conjunto del desarrollo de la comunidad social”. Más claro imposible. El trabajador y trabajadora agrícola, que generalmente su ingreso no alcanza para cotizar a la Caja o trabaja en plantaciones agrícolas que funcionan con reglas de los empleadores, y no las que señala el Código de Trabajo, no solo forman parte de las poblaciones más pobres, sino que no tienen voz en las instancias donde se toman decisiones que les afectan.

Hace bien el Arzobispo de San José, en señalar puntualmente que esas voces también deben estar en la mesa de negociación sobre el futuro del IVM.

Continúa el llamado de monseñor Quirós “Otro tema fundamental se refiere a la seguridad alimentaria y nutricional. El bienestar de toda la población pasa, en primer lugar, por la seguridad alimentaria y nutricional, es decir por la capacidad del país para garantizar que todos los habitantes tengan acceso a una alimentación saludable y nutritiva”. Imagino el salto que habrán dado los que no creen en la seguridad alimentaria. Los que están convencidos que hay que terminar de desmantelar el sector agrícola; porque sale más barato importar, aunque los consumidores no vemos ese beneficio. ¿Existe en los supermercados diferencia de precio entre el arroz importado o el producido en el país?
Deseo destacar la preocupación de monseñor Quirós, “Que en nuestro suelo patrio se den casos de personas en situación de subalimentación, es decir, con algún grado de hambre, es escandaloso y, más aún, doloroso, e indignante” —apunta—. “Es una clara manifestación que un sector importante de hermanos nuestros, ve irrespetado su derecho a la alimentación”. En 2005 monseñor Hugo Barrantes entonces arzobispo, en la homilía del 2 de agosto en Cartago advertía de “las varias Costa Rica”, haciendo referencia al aumento de la desigualdad como lo señala, no un sacerdote, sino el Informe del Estado de la Nación.

Y, sentencia el arzobispo José Rafael Quirós: “Esta realidad refleja una de las llagas más dolorosas de un modelo de desarrollo insolidario y desigual”.

Nos comenta en la homilía que existe en la corriente legislativa un proyecto de Ley, que la Conferencia Episcopal avala, llamado Ley Marco del Derecho Humano a la Alimentación y de la Seguridad Alimentaria y Nutricional. Insta a las señoras y señores diputados a encontrar consenso para que esta ley “dote al país de un instrumento jurídico de alto rango que permita a la institucionalidad implicada en la Seguridad Alimentaria y Nutricional, por fin determinar la erradicación del hambre en nuestro suelo”.

Palabras llenas de justicia y solidaridad, que han sido ignoradas por la opinión publicada, incluida la clase política que en plena campaña electoral, ni siquiera por “imagen” trata el tema. Nosotros continuaremos escribiendo sobre este documento.

La homilía del 1° de mayo, no son solo las palabras de “un cura tico”. El papa Francisco el 16 de octubre de 2013 denuncia: “Es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo. No se trata solo de responder emergencias inmediatas sino de afrontar juntos, en todos los ámbitos, un problema que interpela nuestra conciencia personal y social, para lograr una solución justa y duradera”.