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Pensiones: Vamos pa’ viejos y debemos prepararnos

Daniel Suchar Zomer daniel.suchar@hotmail.com | Lunes 24 julio, 2023


DS


}En el contexto de un envejecimiento demográfico en Costa Rica, el sistema de pensiones se ha convertido en un tema crítico para la estabilidad económica y el bienestar de la población. Mas bien, con los resultados frescos del CENSO 2022 (confiable o no, pero es lo que hay), se estima una población adulta mayor en franco crecimiento en los últimos años.

Desde principios del Siglo 21, Costa Rica ha experimentado un aumento significativo en la esperanza de vida (+81 años), lo que ha llevado a un envejecimiento de la sociedad.

Según aquel CENSO, la estimación de la población mayor de 65 años representa el 10,1% de la totalidad, en contraste con el 5,6% registrado en el año 2000. Este aumento se debe, en gran parte, a los avances en la medicina (tecnología de punta en el país y mayor cantidad de entes en atención primaria) y una mayor conciencia sobre la salud y el bienestar. Sin embargo, este envejecimiento también plantea desafíos financieros y sociales relacionados con la sostenibilidad del sistema de pensiones.

Como ya es sabido, el Régimen de Pensiones Solidario del IVM es el pilar fundamental del sistema de pensiones en Costa Rica. Este es administrado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y proporciona beneficios de pensión a los asegurados en casos de invalidez, vejez y muerte. Los fondos para financiar las pensiones provienen de las cotizaciones de los trabajadores y los aportes del Estado.

Sin embargo, el envejecimiento demográfico y el aumento en la longevidad de la población han ejercido una presión considerable sobre el IVM. La relación entre la población activa y los beneficiarios se ha desequilibrado, lo que ha generado un déficit en el sistema y ha puesto en duda su sostenibilidad a largo plazo (Disyuntiva de que la CCSS está o no, quebrada -o como dicen por allí algunos fundamentalistas- la quieren quebrar)

Conscientes de los desafíos que enfrenta el IVM, las autoridades costarricenses implementaron el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROPC) en 2001. Este régimen está gestionado por entidades privadas supervisadas por la Superintendencia de Pensiones (SUPEN) y busca complementar las pensiones del IVM.

El ROPC permite a los trabajadores hacer aportes adicionales a su fondo de pensiones (3,25% por el Patrono y 1% por el Trabajador), lo que les otorga una mayor seguridad financiera al momento de la jubilación. Los fondos del ROPC son invertidos en distintos instrumentos financieros (transparencia es lo que sobra de esta información) con el objetivo de aumentar su rentabilidad y, por ende, mejorar las pensiones de los cotizantes a lo largo de su vida laboral.

La importancia de comenzar a cotizar en el ROPC desde una edad temprana radica en la acumulación progresiva de fondos. Cuanto antes se inicie la cotización, mayor será el tiempo para que los aportes generen intereses y crezcan a lo largo de los años. Esto asegurará una pensión más sólida y estable al llegar a la edad de retiro.

Además, al fomentar la cotización desde jóvenes, se contribuye a aliviar la presión sobre el Régimen de Pensiones Solidario del IVM. Si un mayor número de personas cuenta con una pensión complementaria suficiente, se reducirá la carga financiera del sistema público, permitiendo que este pueda seguir brindando protección adecuada a aquellos que no cuentan con una pensión privada.

El tema de las pensiones en Costa Rica es innegable e impostergable, especialmente en el contexto de un envejecimiento demográfico y una mayor esperanza de vida ya antes explicados. El Régimen de Pensiones Solidario del IVM es fundamental, pero enfrenta desafíos debido al cambio en la estructura poblacional. Si desean seguir con él (que debe ser así), la CCSS debe hacer todo lo posible (y lo imposible) para bajar las cargas sociales y así, poder incentivar la formalidad en su población (Hoy en día el 40% de los empleados del país son informales) y así poder tener recursos para sostener su sistema social.

Pero en el caso del Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROPC), es una GRAN OPORTUNIDAD para fortalecer la seguridad financiera de los trabajadores al jubilarse. Comenzar a cotizar en el ROPC desde jóvenes es crucial para asegurar una pensión sólida y estable en la vejez. Olvidarse de caer en tentaciones o Cantos de Sirena populistas sobre “sacar el ROPC antes de tiempo” (Es pan para hoy, hambre para mañana), pues al llegar a la edad de pensión, bien necesario serán dichos recursos.

En última instancia, es responsabilidad de cada individuo planificar y garantizar su bienestar financiero futuro. La conciencia sobre la necesidad de cotizar desde jóvenes debe ser promovida tanto a nivel individual como a través de políticas públicas que fomenten la cultura del ahorro para la jubilación.

Solo así se podrá asegurar una vejez digna y sin preocupaciones económicas para todos los costarricenses. Recuerde que vamos pa’ viejos y debemos prepararnos.


Daniel Suchar Zomer, PhD

Analista Financiero. Profesor Universitario.

Email: daniel.suchar@hotmail.com








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