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Sábado 28 Marzo, 2009

Patrimonio Mundial de Ingeniería descuidado


Es una de las áreas arqueológicas más importantes y de mayor tamaño que se han descubierto en el país, pero padece de problemas estructurales sin atender. Protege estructuras arqueológicas como calzadas, montículos, puentes, tanques de captación y acueductos, entre otros.
Localizado en las faldas del volcán Turrialba a 19 kilómetros al noreste de la ciudad de Cartago y con una extensión de 217,9 hectáreas, fue establecido como parque mediante la Ley Nº161, del 29 de agosto de 1973.


El área arqueológica comprende de 15 a 20 hectáreas, de las cuales solo una pequeña parte ha sido excavada.
Ahí se encuentran rasgos arqueológicos como montículos, escalinatas, calzadas, acueductos abiertos y cerrados, tanques de almacenamiento de agua, tumbas, petroglifos, monolitos y esculturas, que revelan un elevado desarrollo en la ingeniería civil, la arquitectura y el urbanismo, pero todo esto no se beneficia directamente, como podría, del turismo.
Los conocimientos urbanísticos, arquitectónicos y técnicos de la sociedad de Guayabo demuestran que este sitio arqueológico estuvo ocupado por personas especializadas en distintos campos desde el año 1.000 antes de Cristo, hasta el 1.400 después de Cristo.
Costa Rica, por su posición y conformación geográfica, recibió influencias de las civilizaciones del Norte y Suramérica, y jugó un papel de puente como área de encuentro entre diferentes culturas precolombinas.
Sin embargo, a pesar de conservar buena parte de su territorio, aproximadamente unos 13 mil km2, en parques y reservas nacionales, los esfuerzos de conservación en este país han estado marcados por una contradicción, entre las buenas intenciones y su aplicabilidad, ya que la mayoría de los parques nacionales están manejados por una burocracia remota.
Actualmente, la conservación de parques y reservas está a cargo de instituciones públicas y privadas, que operan con un conocimiento limitado de las culturas locales. No existe legislación para que el producto del turismo a esos sitios pudiera ser una alternativa que los beneficie al posibilitar su mejor y adecuado mantenimiento.
Esto supone que muchos refugios y parques podrían estar mal administrados, pero específicamente el Monumento de Guayabo en Turrialba que, de acuerdo con los últimos estudios hechos por expertos en la materia, presenta serios problemas estructurales, que se siguen postergando por falta de fondos.
Finalmente, el Monumento de Guayabo fue declarado Patrimonio Mundial de la Ingeniería, reconocimiento internacional que llega en un buen momento, en que se hace conciencia de su importancia. Se espera que este galardón impulse a las autoridades locales a concentrarse en la búsqueda de recursos económicos para el desarrollo de programas de educación, dirigidos principalmente a la excavación y restauración.

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare