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Mientras no se recaude bien, no muchos estarán de acuerdo en que se aprueben más impuestos, especialmente quienes a conciencia cumplen con ese pago y el sector asalariado, al que le es imposible evadirlos


Pasó la hora de “estudiar” los problemas

A pesar de la agitación que, como es lógico, produce la recta final de la campaña política electoral, el país debe seguir adelante e intentar un mejor desempeño.
Hoy la atención de los ciudadanos, en alguna medida, y los esfuerzos de los partidos políticos, están puestos en ganar las elecciones. Estos, por cierto, en verdadera turbulencia en algunos casos y enfrentados al cambio, novedoso en el país, de que haya 13 candidatos.
Sin embargo, buena parte de los problemas que agobian a los costarricenses tienen rutas de solución, sea cual sea el gobierno próximo.
En algunos casos, al menos, debería haber consenso político porque aplicar una solución es impostergable, si no queremos caer, como lo dice una nota de este medio ayer, “en peligro de una crisis como la que viven Grecia o España”.
Un ejemplo de lo anterior es el déficit fiscal. Ante un repunte en la actividad económica, su efecto en la recaudación no ha generado el impacto esperado.
Es decir, se necesita que el futuro Ministro de Hacienda despliegue una fórmula eficiente para cobrar bien los diferentes tipos de impuestos y en el corto plazo.
Hacienda hoy asegura haber realizado esfuerzos importantes para incrementar la recaudación por la vía administrativa, cambios en el modelo de fiscalización o digitalización de procesos, pero reconoce que los resultados de estas medidas se verán a mediano plazo.
Es decir, que los esfuerzos deberán centrarse en aumentar el crecimiento económico pero a la vez en una eficiente gestión de cobro a corto plazo porque el país no aguanta por más tiempo su situación fiscal, más deficitaria cada año.
Ambas cosas son posibles.
Se trata de comprometerse no solo mediante promesas sino por medio de la exposición clara y completa de una fórmula para lograr lo anterior. ¿Cómo se piensa incrementar la economía? ¿Cómo se cobrarán eficientemente los impuestos? Por otro lado, ¿qué hay de la alta porosidad de nuestras aduanas? ¿Serán revisadas las exoneraciones acumuladas a lo largo de los años?, entre otros…
Aparentemente mientras no se pongan en práctica las medidas para recaudar bien, no muchos estarán de acuerdo en que se aprueben más impuestos, especialmente quienes cumplen en el pago de los mismos y el sector asalariado que aguanta sobre sus espaldas una gran carga en este sentido ya que no puede practicar evasión o elusión de impuestos.
El panorama para el próximo gobernante no puede estar más claro. Pasó el momento de nombrar comisiones y “estudiar” los problemas y llegó la hora de solucionarlos.

 


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