Macarena Barahona

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Sábado 3 Marzo, 2012


Cantera
Paseo de los Estudiantes, el sur de mi ciudad


Amar la ciudad de San José es algo que no todos los costarricenses conocen como sentimiento puro y transformador.
Amar una ciudad es amar sus partes, las bellas, las indomables, las que negamos y repudiamos, esas partes espirituales que deambulan por las calles hacia los puntos que las esquinas bifurcan hacia la historia.
Partes de un todo que se recogen y nos enfrentan. Nos reprochan apatías y despojos, brutales silencios y violentos olvidos.
Amar una ciudad como San José es rendirse a su pertenencia, es buscar en su pasado sus cimientos, las razones de las manos de los otros repellando paredes y limpiando parques, es oler y oír los pasos de nuestros ancestros, persiguiendo derechos, huyendo de la persecución de la represión militar o policial, cuando los jóvenes estudiantes, asalariados, campesinos dejan sus huellas para siempre.
Dejaron sus huellas para siempre en el pavimento, en la piedra, en las líneas del ferrocarril, en las aceras, en el espíritu del corazón de la ciudad de San José.
En el Paseo de los Estudiantes se ha luchado, se han cerrado filas por trabajadores y estudiantes que lucharon por sus derechos desde principios del siglo XX en estas calles de todos, de Dios y de cada ciudadano josefino que aún esté por nacer.
Sus memorias de voces se escuchan para los que saben oír, porque si hoy disfrutamos los trabajadores de ciertas garantías sociales, se lo debemos precisamente a estudiantes y trabajadores de todas partes del país que llenaron estas aceras y calles con su energía y decisión.
A cambiar el nombre de Barrio de la Iglesia de la Soledad por un nombre como Barrio Chino, yo me opongo, porque sabemos que nuestra memoria es leve y frívola, y mañana todo se llamará barrio chino, comerciantes, laboriosos, ellos tampoco, como la Municipalidad de San José, saben amar el nombre Paseo de los Estudiantes o el de Barrio de la Iglesia de La Soledad.
¿A quién le gusta que le cambien el nombre? Amar una ciudad y sentirse parte de ella es respetar su historia, su toponimia, su lenguaje, donde nos apropiamos de un trozo vivo de nuestra identidad y saber defenderla.
¿Barrio chino? ¿Qué es? Un pequeño centro de comerciantes que puede sustituir nuestro lenguaje josefino, Barrio de la Soledad, Paseo de los Estudiantes, Plaza Cleto González Víquez, Colegio de Señoritas, Liceo de Costa Rica, que para cada uno de los que amamos la ciudad de San José tendrá sus significados personales y colectivos.
El Paseo de los Estudiantes se conformó como paseo no solo porque los estudiantes y docentes lo frecuentan diariamente, sino porque desde la fundación de ambos colegios, el Liceo de Costa Rica y el Colegio de Señoritas, sus docentes y estudiantes, por generaciones han sido parte fundamental de lo mejor de la conciencia cívica de nuestro país, han sido ejemplo de compromiso con las mejores causas de nuestra sociedad civil, política y democrática.
Es el nombre de Paseo de los Estudiantes un símbolo civil de la juventud costarricense, presente en las luchas sociales más importantes. Protejamos su valor defendiendo también el nombre del Barrio de la Soledad, este es su valor intangible, lenguaje vivo patrimonial.

Macarena Barahona