Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 4 Mayo, 2010

TROTANDO MUNDOS
Partida que lamentamos, modales y Noriega

Hemos venido observando la difícil faena de nombrar un equipo de Gobierno y tenemos que manifestar que lo que verdaderamente lamentamos es que no se le haya pedido a Pedro Pablo Quirós que permaneciera en el ICE. Desde Walter Kissling Gam, que brilló con luz propia, Costa Rica no ha tenido un ejecutivo que se hubiese desempeñado con tanto éxito en las grandes ligas. A Pedrito, como amistosamente le llamamos, lo conocimos hace varias décadas, entonces como Gerente de una compañía norteamericana en Costa Rica.
Esto no va en detrimento de don Eduardo Doryan, que en le Ministerio de Educación de la Administración Figueres Olsen hizo tan buena faena, pero es necesario resaltar que Pedro Pablo ha sido un excelente Presidente del ICE. Su exitosa gestión, conteniendo y conviviendo con los sindicatos de la institución, hizo que ésta y el formidable equipo de trabajadores (los que cumplen su misión como debe ser) recuperara un prestigio que había perdido en medio de abusos y corrupción, tanto a nivel de su Administración como a lo interno. Sinceramente lamentamos que los piñones de la política hayan girado en una dirección que causa al país el perder este excelente Ejecutivo.
Nos negamos siquiera a suponer, como algunos nos lo han sugerido, que el estúpido incidente del helicóptero haya podido influenciar esta decisión. Sí así fuera tendríamos que pensar que no hemos adelantado nada en la lucha por salir del oscurantismo mental.
Ojalá que Pedro Pablo y su familia permanezcan en Costa Rica y que en vez de retirarse, él se dedique a alguna actividad empresarial para beneficio del país.
Queremos adherirnos al comentario de nuestro querido Beto Cañas en lo referente a la falta de educación que es llegar de “espor” a una actividad que por respeto propio y ajeno demanda hacerlo bien vestido. Quienes por razones ideológicas ó de prepotencia se creen que las reglas de urbanidad no los alcanzan, están muy equivocados. Pobres de espíritu.
Es probable que muchos ya ni se acuerden del General Noriega y la invasión norteamericana de Panamá. Su caso es un aborto legal que debería de servirnos para entender que lo que los países pequeños se dejen imponer, los grandes se lo impondrán (remember OECD); ó talvez debería ser, sí un Grande lo quiere, que el Chiquitillo se olvide. Aunque Panamá tiene pendiente un par de asesinatos muy serios que juzgarle a su exdictador, y lo había dejado bien establecido en el estrado judicial norteamericano antes que los franceses, París lo pidió y hasta la Corte Suprema se hizo eco, negándose a examinar las dos peticiones. Dicha Corte no quiso enfrascarse en la peligrosa decisión de tener que establecer qué procede en un caso así, en que dos países pretenden extraditar al mismo individuo (ó individua, para no ofender sensibilidades), sí la existencia de un tratado (típico requerimiento europeo para extraditar) ó el primero en tiempo, primero en derecho universal, aunque no haya tratado (caso amplio y generoso de Costa Rica, por ejemplo).
Lo cierto es que a Noriega los norteamericanos se lo llevaron de su país a la fuerza, en uno de esos desafortunados casos de gunboat policy de los Estados Unidos que tan caro le han costado en la estimación de Latinoamérica. No vamos a re-examinar la historia de ese agente panameño de la CIA, pero lo menos que pudieron hacer los norteamericanos fue devolverlo a su país cuando cumplió su condena en los Estados Unidos, a fin de que saldara cuentas con la justicia de su propio país.
Pero era Francia la que lo quería y allí los intereses norteamericanos son mucho mayores. Que echen para su saco los veneradores de la OCDE!

Humberto Pacheco A
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