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Sábado 26 Julio, 2014

Establecer efectivos procesos de participación deviene de entender la realidad de los distintos grupos


Participación de la persona joven

Recientemente, el Dr. Ernesto Rodríguez, director del Centro Latinoamericano sobre Juventud (CELAJU), estuvo en nuestro país donde impartió una estimulante charla, por no decir menos, sobre la participación efectiva de la juventud. La actividad fue organizada por el Ministerio de Cultura y Juventud con el apoyo del Consejo de la Persona Joven y otras organizaciones institucionales.
De acuerdo con el Dr. Rodríguez, en los últimos 30 años en América Latina se han impulsado esfuerzos para posicionar temas y enfoques sobre la juventud en la agenda nacional. Estas experiencias se han basado en la construcción de espacios específicos como mecanismos de representación, mediante la elección directa de la juventud, que procuran la mayor participación posible en la toma de decisiones en distintos niveles. Tal es el caso del Consejo de la Persona Joven en Costa Rica, por ejemplo.


Asimismo, estas acciones se han considerado también desde otro enfoque basado más en la representación de movimientos juveniles y representaciones culturales, los cuales no cuentan con una circunscripción política clara, sino que son expresiones sociales más amplias con propia dinámica. En particular, podrían mencionarse los movimientos estudiantiles como el chileno o el movimiento juvenil #yosoy132.
Asimismo, el experto destacó el apoyo que desde antes de 1985, cuando se celebró el primer año del Día Internacional de la Juventud, ya ofrecía el Estado costarricense a la juventud por medio del Movimiento Nacional de Juventudes. Para aquella época, solo Venezuela y México acompañaban a Costa Rica en la vanguardia del tema. 
Pero, al mismo tiempo, el Dr. Rodríguez fue contundente al dejar inquietudes sobre el futuro de la juventud, en particular la costarricense. Según el experto, al analizar el estado actual del avance o efectividad de la participación real de la juventud, estos mecanismos que se han creado están muy lejos de cumplir con los objetivos propuestos para su fin, los cuales —de forma sencilla— están dirigidos a representar a todas las juventudes de la sociedad y a fomentar una participación más amplia y extendida.
No obstante, estos mecanismos han ido desarrollando una participación cerrada para grupos de jóvenes con características similares entre sí, y dificultado el acceso a estos espacios a nuevos interesados.
La efectividad en este ámbito se da en la necesidad de dotar de una perspectiva generacional a todas las políticas públicas, que considere el alcance de las acciones gubernamentales desde lo relevante para la población, para complementar los esfuerzos en mecanismos ya creados. Esto permitirá, según deja claro el Dr. Rodríguez, ver a las personas jóvenes como sujetos de derechos y no como sujetos de riesgo.
Para las autoridades correspondientes esta será una ardua tarea, pero de lograrlo los resultados serán de gran beneficio para las juventudes. Establecer efectivos procesos de participación deviene de entender la realidad de los distintos grupos que conforman este sector y de garantizar su definición como actores de cambio en la sociedad.

Alejandro Morales G.

Politólogo