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París aclamó a Contador
Pero…al Tour se le salió la cadena

Alberto Contador (Astana) se proclamó vencedor del Tour de Francia por tercera vez, quinto triunfo español consecutivo, una vez disputada la vigésima y última etapa entre Longjumeau y París, de 102,5 kilómetros, en la que se impuso al sprint el británico Mark Cavendish (Columbia), y el luxemburgués Andy Schleck y el ruso Denis Menchov subieron al podio como segundo y tercero respectivamente.
Si Cavendish levantó los brazos para celebrar su quinta etapa al frente del pelotón, unos metros por detrás, entre la marabunta, emergía el maillot amarillo de Contador disparando hacia su nueva conquista, rodeado de sus compañeros, en su tercer año de reinado.
Sin embargo, este Tour 2010 quedará marcado para siempre por lo sucedido en la subida al Port de Balès, cuando a Andy Schleck se le salió la cadena de la bicicleta, momento que aprovechó Contador para atacar y sacar quince segundos en la cima y 39 al final de la etapa, justo el tiempo por el que el madrileño ganó la carrera.
No hubo muchas jornadas más en que se presentaran diferencias de tiempo entre ambos. En la prólogo de Rotterdam, Contador le sacó 42 segundos en 8,9 kilómetros, lo cual da una medida de la mala jornada que el sábado vivió el corredor de Pinto en la cronometrada final, en la que le sacó 31 segundos en 52 kilómetros.
Camino de Aremberg, en el infierno de la etapa del pavés, Andy Schleck entró con los primeros y Alberto Contador llego a 1,13 como consecuencia de un percance en los últimos kilómetros con la rueda trasera de su bicicleta.
En la línea de meta de Morzine-Avoriaz ganó Andy Schleck, su primer triunfo en un Tour de Francia, y Alberto Contador llegó a diez segundos, diferencia que se compensó en Mende, apenas tres kilómetros de una pared brutal con pendientes de más del diez por ciento.
En una subida tan corta y explosiva, Alberto Contador le sacó diez segundos a Andy Schleck, ya que alcanzó la meta junto al catalán Joaquín "Purito" Rodríguez en lo que fue única victoria española de este Tour.
Y por fin, en el día clave, la mencionada etapa de Port de Balès con llegada a Bagnères de Luchon, Contador llegó a 2,50 del ganador, Thomas Voekler, y el líder del Saxo Bank abordó la meta a 3,29.
Es decir, ahí están los treinta y nueve segundos que le dieron el Tour al corredor madrileño, ya que en otras llegadas de montaña como la de Estación des Rousses o la del Tourmalet, por ejemplo, ambos llegaron a un metro de distancia. Incluso se abrazaron tras cruzar la meta en imágenes que simbolizan este Tour de la no beligerancia, donde el ganador sólo atacó dos veces.
Los datos también ponen en evidencia la importancia de la lucha individual contra el reloj. En la etapa prólogo de Rotterdam se dio la mayor diferencia entre ambos (42 segundos), así que lo que casi siempre ha sido un trámite terminó, a la postre, siendo la clave.
De hecho, las dos etapas contra el cronometro fueron tan decisivas como las jornadas de montaña en un Tour de Francia mucho más duro que el del año pasado.
Así las cosas, Contador sacó en total 122 segundos de renta; es decir dos minutos y dos segundos, mientras que Andy Schleck sacó un minuto y veintitrés segundos cuando se distanció del madrileño.
El destino quiso que de no ser por la "aventura" de la cadena, ambos hubieran empatado al frente de la clasificación general y el Tour se hubiera decidido por las milésimas de las etapas contrarreloj. En este sentido, el corredor luxemburgués, que ganó dos etapas, hubiera sido maillot amarillo por 640 milésimas de segundo.
En definitiva, que después de 3.642 kilómetros a través de montañas, valles o adoquines y tras veintitrés jornadas de lluvia, niebla o calor sofocante, el Tour de Francia se decidió casi al sprint y sólo ha faltado la foto "finish".

París /EFE
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