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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Para tener alimentos saludables

| Viernes 11 marzo, 2011




En muchos casos los estilos de consumo no los determina el cliente; sino el modelo industrial, que invierte en incentivar la preferencia hacia los productos que lanza al mercado

Para tener alimentos saludables

Actualmente una granja es una fábrica de animales, cuyo fin es alimentarlos de forma que lleguen lo más pronto al matadero.
En un modelo de producción de este tipo, resulta lógico que a menudo se sumen factores relacionados con la falta de controles adecuados y aparezcan sustancias contaminantes en la carne, al igual que ocurre con los frutos de la tierra.
El consumidor general sabe poco acerca de la procedencia de sus alimentos, de cómo fueron producidos y mucho menos acerca de qué insumos fueron utilizados en su procesamiento.
En la última década se han presentado constantes problemas por la contaminación de alimentos. Huevos con dioxinas en Alemania, 4.100 toneladas métricas de arroz en granza contaminado que arribaron a Costa Rica en octubre pasado, caramelos de leche y bombones con melamina, son ejemplos de productos no saludables que pueden llegar al mercado.
Además, como resultado de los procesos productivos, en el caso de la agricultura, los pesticidas y abonos infestan ríos y aguas subterráneas.
Los productores de alimentos aducen que el consumidor no está dispuesto a pagar más a cambio de mejor calidad. El cliente culpa a los agricultores por el uso de insumos dañinos como hormonas, antibióticos o fertilizantes.
La actividad agropecuaria tiene un efecto dañino en el medio ambiente y en el clima, exceptuando a la que llamamos orgánica.
En muchos casos los estilos de consumo no los determina el cliente sino el modelo industrial, que invierte astronómicas sumas en incentivar la preferencia del consumidor hacia los productos que lanza al mercado.
Por eso es necesario resaltar una iniciativa que realizan 19 granjas porcinas del país, con la cual buscan aplicar prácticas inocuas, que garanticen la calidad del producto.
El proyecto articula esfuerzos de un equipo integrado por la Asociación Cámara Costarricense de Porcicultores, varios ministerios y otras instancias de investigación.
Gestiones de este tipo en otros ámbitos de la producción alimentaria son necesarias, para conceder mayor competitividad al país en mercados internacionales, proteger la salud del consumidor, resguardar el ambiente e incluso ayudar en la solución a la crisis de alimentos que amenaza al planeta.