Para bailar se necesitan dos
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Para bailar se necesitan dos…

En el pasado hemos comentado acerca del dilema que sufren los países por la decisión que deben tomar para protegerse de las variaciones del mercado internacional.
Este dilema se presenta entre la inflación y el tipo de cambio y si bien puede parecer que ambas variables se mueven en sentido contrario, realmente no lo hacen.

Si el tipo de cambio cae, quiere decir que los productos que produce el país cuestan menos en el mercado internacional, por lo que son más atractivos y por ende se venden más.
El pequeño inconveniente es que eso es verdad si el país está en capacidad de producir más, lo que le permitirá ganar por volumen, pero en el caso costarricense la cosecha de café no puede multiplicarse, así como tampoco la capacidad instalada de los hoteles ni el número de playas disponibles.
Por ello una caída del tipo de cambio puede no ser tan atractiva como la mayoría puede pensar.
El problema con la variable inflacionaria es que si bien dentro de una canasta básica definida por el país, los precios parecieran no variar mucho, el problema es que al ser más barato el dólar los consumidores se mueven hacia bienes que antes eran más costosos.
De hecho ya varios analistas locales han indicado que el costarricense está consumiendo bienes de mayor lujo y es que al ser más asequibles son lo que los economistas llaman sustitutos perfectos.
Al haber una mayor demanda de estos bienes es lógico que suban de precio, lo que implica un brote inflacionario, que no necesariamente se va a reflejar en la canasta básica y por ende tampoco en las cifras que reporta el Banco Central.
Esta inflación es accesoria y termina afectando a la población en general a la larga, ya que los precios son sensibles a subir de manera generalizada, una especie de efecto contagio. Una prueba de este impacto lo vimos recientemente cuando el Estado anunció que la meta inflacionaria ya no iba ser del 4% o el 5% sino que se elevaba hasta el 6%.
Una situación interesante es que la volatilidad de la inflación y del tipo de cambio han sido muy parecidas, la de la primera variable en el último año ha sido del 0,49% y la de la segunda del 0,43%.
¿Qué significa lo anterior? Que las variables se están acompañando. Esto tiene todo el sentido del mundo, ya que los precios de los bienes se mueven por las expectativas y estas toman como referencia el tipo de cambio.
El tipo de cambio continúa presionando hacia la baja por el aumento de las inversiones en dólares que se están registrando en el país y por la presión del mercado internacional.
Es obvio que lo anterior continuará presionando los precios al alza, por lo que es posible que la inflación continúe su marcha hacia el 6% anual.

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]



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