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Sumo Pontífice intervino ante el pleno de la Asamblea General de la ONU
Papa pide diálogo para resolver conflictos

Benedicto XVI defendió papel de observador permanente que el Vaticano tiene en Naciones Unidas


Cristina Cabrejas

Nueva York
EFE

El papa Benedicto XVI hizo el viernes un llamamiento a los países al uso del diálogo y, sobre todo, de acciones multilaterales para afrontar la solución de los conflictos, en su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas.
Una petición que se produce en un momento en el que, recriminó el Papa, “el consenso multilateral sigue padeciendo una crisis a causa de su subordinación a las decisiones de unos pocos”.
Como ya hicieron sus predecesores Pablo VI en 1965 o Juan Pablo II en 1979 y 1995, Benedicto XVI intervino el viernes ante el pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con presencia de sus 192 países miembros, en el marco de su viaje a Estados Unidos.
En su discurso, el Papa planteó una de las cuestiones que ya había expresado al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en el encuentro del pasado miércoles en la Casa Blanca: la necesidad de la diplomacia internacional para solucionar las crisis.
En esa ocasión instó a Bush a seguir ocupándose de solucionar conflictos, pero “con el apoyo paciente de la diplomacia internacional”, y el viernes lo repitió en la sede de la ONU.
El jefe de la Iglesia católica indicó que cuestiones como “seguridad, los objetivos del desarrollo, la reducción de las desigualdade
s locales y globales, la protección de recursos y del clima”, necesitan “que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente”.
Por otra parte, el Papa recordó a los representantes de las naciones que tienen el “deber” de intervenir para proteger a la población ante crisis humanitarias o violaciones de derechos, cuando sus Estados no lo hagan.
Si lo Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional “debe intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales”, añadió
Y aseguró, que, al contrario, “la indiferencia o la falta de intervención es lo que causa un daño real”.
Una posición que coincide con la actual visión por parte del Vaticano de la situación en Irak, pues aunque mostró una dura oposición a la invasión en 2003, ahora está orientado a la necesidad de una presencia militar para dar estabilidad y proteger a las minorías cristianas en ese país.
El Papa quiso también remarcar a los miembros de Naciones Unidas la necesidad del dialogo y de agotar todas las vías diplomáticas para resolver los conflictos.
Otro de los llamamientos del Papa fue para que las Naciones Unidas apoyen el dialogo interreligioso, “del mismo modo que apoyan el dialogo en otros campos de la actividad humana”.
El Papa concluyó su discurso defendiendo, aunque sin citarlo, el papel de observador permanente que el Vaticano tiene en Naciones Unidas, al destacar “la voluntad de la Iglesia Católica de ofrecer “su propia aportación a la construcción de relaciones internacionales”.


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