Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 11 Abril, 2016

 Cuando se filtró la información del bufete panameño Mossack Fonseca uno sabe que a muchos se les cayó el Panamá y no cantarán con alegría Panamá me tombé ni confesarán en consecuencia. No. Calladitos más bonitos

Panamá me tombé


En el siglo XIX, el entonces presidente haitiano Modestin Florvil Hyppolite, viajando a caballo, perdió su sombrero jipijapa que en ese entonces se conocía como sombrero Panamá. Así surgió la famosa canción “Panamá me tombé” o, en su traducción, “Se me cayó el Panamá”.
Las versiones más famosas de este clásico son las de Daniel Santos de Puerto Rico, Joe Arroyo de Colombia y La Banda de Costa Rica. Todas son alegres y bailables.
No es alegre ni bailable el enorme escándalo mundial que han destapado los Panama Papers (PP). Los wikileaks ahora parecen chismes de barrio comparados con esta bomba que no ha terminado de estallar.
Ya hubo grandes consecuencias como la renuncia del nerviosísimo David Gunnlaugson, hoy ex primer ministro islandés. Tomando en cuenta lo que, aparentemente, se le adjudica su reacción, en medio de una entrevista sobre el tema, fue casi controlada: era evidente que deseaba que se lo tragara la tierra. Aparentemente habría cometido más de un delito.
El Fiscal General de Panamá se vio obligado a ordenar la investigación de políticos y empresarios de ese país; el difunto padre del primer ministro británico David Cameron parece estar implicado en un asunto económico dudoso en Las Bahamas; algunos familiares del presidente chino Xi Jinping están, supuestamente, involucrados en situaciones equívocas con relación a aspectos monetarios… (¡qué buen logro ideológico-lingüístico!); Mauricio Macri, recién estrenado presidente, deberá explicar ante la justicia argentina su situación en el caso y Putin asegura que fabricaron un producto informativo.
Entre la cantidad de reporteros en el mundo que no han terminado de procesar toda la información, la cantidad de reacciones por minuto y la diferencia horaria, todavía es muy pronto para elaborar opiniones absolutas.
Queda claro, eso sí, que no es ilegal tener una empresa offshore y sus actividades pueden ser lícitas, pero también sirven para evadir impuestos y lavar dinero. No cabe duda que muchos de los mencionados en los millones de documentos son inocentes de cualquier delito, pero no todos.
Los nombres de algunos políticos costarricenses no es la primera vez que aparecen en escándalos de corrupción: cuesta creer que sean inocentes. Algunos, al verse mencionados, han atacado al Semanario Universidad y a DataBase: parecen ignorar la dimensión de la investigación. No fue una “ocurrencia” de estos periodistas, no. Fueron escogidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación al igual que otros medios tan prestigiosos como Le Monde, The Guardian y La Nación… de Argentina, por supuesto.
A ver: ladrones hay en todas partes, en todas las familias, en todos los sectores. Algunos son descubiertos, otros niegan su delito hasta la muerte.
Cuando se filtró la información del bufete panameño Mossack Fonseca uno sabe que a muchos se les cayó el Panamá y no cantarán con alegría Panamá me tombé ni confesarán en consecuencia. No. Calladitos más bonitos.

Claudia Barrionuevo
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