Bruno Stagno

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Lunes 15 Agosto, 2011

Palestina en la encrucijada

Desde 1946, durante la segunda mitad de setiembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas suele congregar a dignatarios y ministros de todas las latitudes y longitudes. Dentro de unas semanas, y de mantenerse la postura asumida hasta la fecha por el Primer Ministro Salam Fayyad, llegarán a Nueva York para encontrarse con un tema que rompe con la rutina: el reconocimiento del Estado de Palestina.
Aunque el tema ha estado en la agenda de las Naciones Unidas desde 1947 bajo nombres más anodinos como la situación en Oriente Medio entre otros, no es sino hasta ahora que resucitan los fantasmas de la nota S/614 del 2 de diciembre 1947 sobre el “Futuro Gobierno de Palestina”. Además, en esta ocasión, una abrumadora mayoría de Estados Miembros de Naciones Unidas ya reconocen plenamente a Palestina. Los que aún están en deuda son algunos pesos pesados y medianos en Occidente que ya no tienen razones de peso para justificar su procrastinación.
En meses recientes, dos informes importantes han inclinado la balanza en favor del Estado de Palestina. Primero, el “Informe de Monitoreo Económico” presentado al Comité Ad Hoc de Enlace y publicado por el Banco Mundial el 21 de setiembre de 2010, el cual reafirma que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) “está bien posicionada para el establecimiento de un Estado en cualquier momento en el futuro cercano”.
Más recientemente, el 13 de abril 2011, las Naciones Unidas, por medio del informe presentado por el Coordinador Especial para Oriente Medio, Robert H. Seery, puntualizó que “dentro del limitado territorio bajo su control, y dentro de las limitaciones en el terreno impuestas por temas políticos aún sin resolver, la Autoridad Palestina ha acelerado el progreso hacia la mejora de las funciones gubernamentales, las cuales ahora son suficientes para un gobierno funcional propio de un Estado”.
La paciencia de los palestinos ya está agotada. A medida que pasa el tiempo y avanzan los asentamientos construidos por Israel más allá de la línea verde de 1967, más se reduce territorialmente lo que supuestamente le corresponde a Palestina.
En 2000, el Primer Ministro Ehud Barak ofreció el 94% de dicho territorio, en 2010 el Primer Ministro Ehud Olmert el 93,6. Con el fin de descarrilar las pretensiones de Palestina, algunos descalifican dichas gestiones de unilaterales. Pero nada tiene de unilateral una gestión que, en caso de materializarse, está destinada a ser considerada por órganos colegiados como la Asamblea General o incluso el Consejo de Seguridad.
Aunque probablemente nada cambie en el terreno, Palestina se anotaría una importante victoria moral sin precedentes.
Ignoro si la administración Chinchilla Miranda ya habrá considerado el tema, pero si de apego al derecho internacional se trata, solo puede inclinarse en favor del Estado de Palestina. Este es un tema en el cual no se vale ausentarse o abstenerse.

Bruno Stagno Ugarte