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País agricultor...ya no tanto

Oscar Rodriguez [email protected] | Lunes 18 julio, 2011



Agro es apenas el 8% de la producción
País agricultor... ya no tanto
Inversión extranjera reforzaría el sector


En la historia de Costa Rica, el agro siempre era el pilar más fuerte de la economía.
El campo sigue siendo sumamente importante; sin embargo, su papel se ve reducido, sobre todo en los últimos años, lo cual implica nuevos retos, así como oportunidades para el sector.
La proporción que representa el agro en la producción nacional está disminuyendo, ya el Estado no tiene recursos para apoyarlo, mientras una combinación de altos precios de insumos importados, así como la depreciación del dólar, golpean a los agricultores.
Una consecuencia de la reducción es un desplazamiento de población del campo al Valle Central, el cual causa presiones sociales.
Entre las soluciones para el futuro del agro, está la de promocionar la inversión extranjera.
Otra es procurar que los agricultores desarrollen productos con mayor valor agregado.
Sin embargo, los avances en esas áreas han sido lentos, al menos por ahora.
La agricultura ha disminuido en importancia en los últimos años; en el año pasado valió $2,5 mil millones, que apenas supera el 8% de la producción, cuando era más de un 12% hace 20 años.
El deterioro de la industria coincide con la baja en la cantidad de hectáreas cultivables; actualmente es menos de 400 mil hectáreas, mientras que hace una década era superior a 450 mil.
Mientras tanto, a mayo el sector aportaba 163 mil empleos, es una reducción de 11 mil puestos de trabajo en tan solo 15 meses, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social.
El agro de hecho fue el único sector que perdió empleo en ese lapso.
La pérdida de trabajos preocupa. La razón es el cierre de algunas empacadoras y el traslado de empresas a otro país. Sobre el peso de la producción, la economía ahora es más diversificada, dice Gloria Abraham, ministra de Agricultura.
Por su parte, el Estado no tiene recursos para apoyar a la agricultura.
La estrategia del gobierno de Laura Chinchilla es el impulso a la competitividad, la gestión de los terrenos cultivables, la innovación y disminuir los efectos del cambio climático.
Sin embargo, los avances en el primer año han sido mínimos porque las instituciones encargadas de fomentar el cambio carecen de presupuesto.
La Banca para el Desarrollo sería la encargada de impulsar al agro, sin embargo, el proyecto avanza a paso lento en la Asamblea Legislativa.
El Consejo Nacional de la Producción, que ayudaba al sector con apoyo técnico y económico, había cesado sus funciones en la administración anterior.
La propuesta hecha por los agricultores para fomentar el sector hasta 2020, mediante la innovación orientada a la exportación, tampoco fue implementada.
“Las acciones que fomentamos, como la aplicación de nuevas tecnologías al agro, no tendrán resultados en un año, es un trabajo a largo plazo”, explica la Ministra de Agricultura.
Mientras esto ocurre, el contexto internacional no es halagüeño por el alza en los insumos y los combustibles.
La depreciación del dólar ha tenido el efecto de incrementar esos costos aún más, así como hacer las exportaciones menos competitivas.
El valor de las exportaciones de melón disminuyó un 10% a mayo pasado, y el banano en un 5%, en comparación con el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con cifras de Procomer.
Mientras tanto, los salarios y otros gastos locales siguen cancelándose en colones, con lo cual la liquidez de muchas empresas baja.
El resultado ante este panorama económico es en varios casos la reducción de la planilla de trabajadores, así como problemas con el pago a proveedores y bancos.
El deterioro en la agricultura además provoca el desplazamiento de población al Valle Central.
Alrededor de 180 mil personas, entre 25 y 59 años, han migrado al área metropolitana en los últimos cinco años, la mayoría de ellas de zonas rurales, sobre todo Puntarenas y Guanacaste, según el Instituto Nacional de Estadística.
Algunos han conseguido colocarse en sectores como comercio y industria.
Sin embargo, si la agricultura continúa mal el traslado de personas al Valle Central podría crecer. Pero no habría empleo para todos, lo que aceleraría el empobrecimiento en la zona urbana, como ocurre en algunos países latinos.
Por otro lado, la agricultura tiene mucho potencial. Costa Rica cuenta con importantes ventajas competitivas, entre ellas una tierra fértil, un clima benigno y abundancia de agua, así como distancia corta hacia el gran mercado del mundo para las exportaciones.
Una salida a los problemas actuales es la de promover la inversión extranjera en el agro, que podría hacerse en varios países, incluido Chile, cuyos agricultores actualmente están buscando dónde invertir.
Pese al éxito chileno en exportar varios tipos de productos agrícolas, enfrenta obstáculos en el crecimiento, pues en el norte hay mucha tierra desierta y el sur pasa congelado gran parte del año.
Por eso, varios agricultores de Chile en los últimos años han comprado terrenos en otros países como Perú y Brasil, para aprovecharlos como plataformas de exportación, y podrían estar interesados en Costa Rica.
La Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) sería un enlace para realizar la promoción del país en el extranjero, tal como lo realiza en servicios, manufactura avanzada o energías limpias.
Sin embargo, no lo hace en la agricultura. LA REPUBLICA consultó a Cinde sobre el tema, pero no hubo respuesta.
Por ahora, solo China ha expuesto interés en explotar el potencial costarricense en la agricultura, como dijo Liu Zuozhang, director de la Agencia China de Promoción de Inversión, en su visita al país en mayo pasado.
Un ejemplo de inversión extranjera en el sector productivo fue la adquisición de Pipasa por parte de Cargill.
Para el Gobierno, esta vía es una ventana de oportunidad y creen que debería desarrollarse en alianza con el sector productivo nacional.
Otra medida que ya es aplicada por algunas empresas es la de dar valor agregado a su producto, como es el caso de Café Britt, que ha logrado comercializar su oferta gourmet fuera de Costa Rica.
Los agricultores podrían aprovechar la plataforma que actualmente ofrecen algunos supermercados para comercializar sus productos en sus establecimientos.
Perimercados, Walmart, Auto Mercado y la Corporación Megasuper cuentan con programas que ayudan a las pymes agrícolas a entender cómo vender sus productos.
El agroturismo es otra medida que podría generar ganancias en las fincas, este año Panamá lanzó una iniciativa en esta área.
El concepto ya es utilizado en países como España y Australia, donde hay un parque de atracciones agrícola, que es casi un Disneylandia rural.
En el país hay algunas opciones promovidas por la Asociación Costarricense de Turismo Rural Comunitario, que ofrece paquetes principalmente en fincas orgánicas y regiones indígenas.

Oscar Rodríguez
[email protected]