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Ocupa el primer lugar del istmo y el 27 a nivel mundial en ranking elaborado por el Foro Económico Mundial
País a la vanguardia en equidad de género
Principal vulnerabilidad es la participación en la fuerza laboral, donde ocupa el puesto 109 entre 134 países

Daniel Chacón
[email protected]
Colaboró: Natasha Cambronero

Costa Rica es el líder en la lucha contra la disparidad de género en el ámbito centroamericano e incluso está entre los diez países más equitativos de Latinoamérica y el Caribe.
Por eso subió de la posición 32 a la 27 en el índice de disparidad de género, que presentó esta semana el Foro Económico Mundial.
El índice es liderado por Islandia, Finlandia y Noruega. Mientras, los países con mayor rezago son Pakistán, Chad y Yemen.
En el ámbito centroamericano a Costa Rica le siguen Honduras en el puesto 61 y Guatemala en el 110.
Las principales fortalezas en el ámbito local son el acceso a la educación, su capacidad laboral, el nivel de alfabetismo y participación política; áreas en que se han logrado avances importantes para la búsqueda de la equidad.
El índice lo que refleja son cambios en la realidad política a largo plazo, y existen aún aspectos que deben reformarse desde el punto de vista legal, consideró Leiner Vargas, analista del Centro Internacional para la Política Económica (Cinpe).
No obstante, pese a la posición privilegiada del país, las mujeres aún topan con algunas barreras. Por ejemplo, el acceso a altos cargos ejecutivos, directivos y legislativos se redujo con respecto a años anteriores.
El país está en la posición 68 en equidad salarial y 109 en la participación femenina dentro de la fuerza laboral.
“La desigualdad se ve en el acceso a recursos económicos, entre la democracia formal y la vida cotidiana de las mujeres, que no es la misma”, dijo Monserrat Sagot, directora de posgrado en estudios de la mujer de la Universidad de Costa Rica, quien también reconoció los avances que se han logrado en los últimos años.
Al ser este un tema de competitividad país, destaca que las mujeres tengan la preparación académica para asumir retos en el momento en que el mercado dé esa apertura.
Sumado a ello, el cambio en la cultura facilita que las mujeres se incorporen como parte del sistema productivo, y por eso tienen mayor ambición que antes.
“Ya esto es una corriente mundial, es importante abrir oportunidades a las mujeres. Hay muchas ministras y mujeres que destacan, cada vez quieren mejorar más”, dijo Jorge Woodbridge, ministro de Competitividad.
La edad promedio para que las mujeres se casen en el país es de 21 años, el nivel de desempleo adulto femenino es del 6,8% (duplica el masculino) y a nivel de maternidad se goza de muy buenas estadísticas sociales y de natalidad, establece el estudio.



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