Nuria Marín

Enviar
Lunes 14 Abril, 2008

Pago equitativo

Creciendo [email protected]

Nuria Marín

El martes 22 de abril es el Día Internacional del Pago Equitativo, celebración que hace conciencia sobre la menor remuneración que reciben las mujeres por igual labor desempeñada por los hombres. Se trata de un tema complejo arraigado en prácticas de discriminación, en muchos casos de difícil percepción.
Comparto la historia de Nancy Hopkins, laureada científica, profesora e investigadora, quien provocó que el reconocido Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) adoptara políticas para garantizar el pago equitativo, exitoso modelo emulado por otras instituciones. Todo comenzó cuando le negaron 20 metros cuadrados para ampliar su laboratorio.
Con un título de Harvard, llega al MIT en 1973 con la firme convicción de pertenecer a una generación de mujeres, que gracias a la lucha por los derechos civiles, trabajará libre de discriminación.
Por años, hizo caso omiso a pequeñas señales indicativas de que las mujeres no eran tomadas tan en serio como los hombres: valiosas opiniones pasadas por alto, menor credibilidad, no recibir suficiente crédito, entre otros. No le dio mayor importancia con la convicción de que su excelente trabajo la protegería contra la discriminación.
Todo cambió en 1994. En su trabajo el tamaño del laboratorio determina la capacidad de investigación. El rechazo a su solicitud le despertó un sentimiento de injusticia que la motivó a buscar datos que sustentaran lo razonable de su pedido. Sus hallazgos resultaron asombrosos.
Profesionales masculinos de menor rango tenían en promedio 200 metros cuadrados, sus pares (rango senior) contaban hasta con 600 metros cuadrados, cuando ella solo disponía de 150. La investigación evidenció una cultura adversa a las mujeres de menores salarios y/o beneficios, mayores dificultades de acceso a recursos económicos, menor acceso a personal, área de trabajo, programas de capacitación y obstáculos para el ascenso.


Para no ser descalificada como tantas veces les pasa a las mujeres que reclaman sus derechos, fortaleció su credibilidad con el respaldo de otras colegas. Al final, convenció al presidente de la universidad, Charles Vest de realizar una investigación que fue el punto de partida para una comprensiva política de protección contra prácticas de discriminación.
En Costa Rica, las mujeres perciben en promedio un 23% menos de ingreso que los hombres. Esto es producto de prácticas como la discriminación por sexo, la segmentación del mercado, el costo por maternidad y el acoso sexual.
Para combatir esta injusticia requerimos un Estado comprometido. La efectiva implementación de la Política Nacional para la Igualdad y la Equidad de Género 2007-2017 podría significar un avance. Importante también sería la aprobación de la cobertura del 100% de incapacidad por maternidad por la Caja Costarricense de Seguro Social y la búsqueda de métodos que promuevan sistemas objetivos de ascenso.
Aparte del derecho al trato equitativo como principio, recordemos que la mejoría en la posición y condición de las mujeres beneficia exponencialmente a sus familias y por ende a la sociedad.


[email protected]