Logo La República

Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


PAC con hueco

Luis Alejandro Álvarez [email protected] | Miércoles 22 agosto, 2018


PAC con hueco

Tal y como sucedió en las elecciones nacionales de 2002, y en las de 2010, en 2018 los costarricenses se decantaron por repetir el partido gobernante, el partido de la “transparencia”, la “ética” y la “austeridad”.

En 2002 el PUSC repitió, y como ha sido su marca partido, entregó en 2006 las finanzas estatales en una condición positiva, y con un déficit fiscal en cifras que hoy añoramos.

En 2010, el expresidente Arias entregó la situación fiscal con números ya preocupantes, a pesar de que proclamara que dejaba a su sucesora la famosa “mesa servida”.

La presidente Chinchilla reusó entonces dar a conocer el estado real en que había recibido las finanzas públicas, y buscó, tras una negociación con el PAC que se dio tras bambalinas, la aprobación de un reajuste en las cargas tributarias. El esfuerzo fue en vano.

La espiral incontenible del aumento del gasto continuó por cuatro años más.

Al romperse el bipartidismo prevaleciente desde 1949 y asumir el expresidente Solís, este desdeñó la urgencia de atender el problema fiscal y pospuso la discusión del tema durante al menos dos años de su gestión. Sin haberse hecho esfuerzos en atacar de raíz los disparadores del gasto.

La elección anterior, febrero de este año, se dio luego de la campaña más irregular y volátil de la historia reciente de Costa Rica.

A pesar de ser la materia fiscal uno de los temas de principal importancia, esa discusión fue casi nula durante la campaña.

Se discutieron temas que polarizaron la elección y nunca se dio el debate que al país le urgía.

Luego de arrancar la administración Alvarado Quesada, y en medio de las negociaciones en el Congreso para la aprobación de una reforma tributaria, sale a la luz pública un faltante en el presupuesto para este año de cerca de ¢900 mil millones, y que hoy urge aprobarlo como un presupuesto extraordinario.

Preocupante que no se pueda confiar en las cifras oficiales, y que se convierta en práctica este tipo de ocultamientos.

Este “hueco fiscal” nos pone en una situación mucho más complicada de lo que se preveía. Sin dejar de lado que se tuvo que violentar el orden constitucional para cumplir con las obligaciones del Estado.

Es grave que a pesar de que el entonces presidente Solís se autoelogió por su “heroico” manejo de las finanzas públicas, nos dejó en una situación mucho más crítica que la que se conocía.

Hoy hay una mayor presión para que se tomen los acuerdos que son necesarios en materia fiscal, aunque no hay una amplia discusión sobre la mesa de cómo reducir el incremento del gasto, sino que se busca una mera contención.

Si no se ataca la raíz del problema pronto estaremos ante nuevas necesidades de recursos frescos.

Corresponde a las instancias administrativas, e incluso a la Fiscalía, sentar las respectivas responsabilidades, de proceder estas, tanto de los jerarcas, como de los funcionarios a cargo de preparar el presupuesto, por haber dejado fuera esta información y haber inducido al engaño, no solamente a los diputados, sino también al resto de los ciudadanos.

No se vale que el Presidente de la República afirme que “No me contrataron para reprochar, me contrataron para resolver.”

Don Carlos, una cosa no excluye a la otra, y ambas son su obligación.

No es de recibo que el vicepresidente y exministro de Hacienda, Helio Fallas, les dijera a los diputados, que tuvieron conocimiento y no se hiciera pública dicha información y que trate de evadir responsabilidades.

Estas afirmaciones confirman el engaño a que nos vimos expuestos.

Corresponderá ahora al “heroico” expresidente Solís comparecer ante el Congreso, esperaremos atentos a sus declaraciones.

Nos decían nuestros abuelos, cuando se compraba algo y al tenerlo no alcanzaba ni cercanamente las expectativas, que “nos metieron un diez con hueco”, hoy sin temor a equivocarnos podemos afirmar que “nos metieron PAC con hueco.”, ¡y qué hueco!.