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Decisiones políticas, gremiales y empresariales provocaron pérdida de rumbo
“Otros intereses” detonaron crisis de la Caja

Beneficios particulares estuvieron por encima del general

Intereses políticos, gremiales y de negocio se encuentran en la raíz de la crisis financiera de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Los miembros de la Comisión de Notables en su informe señalan algunas acciones tomadas a lo interno de la institución que obedecen a decisiones de carácter político, gremial e inclusive algunas dieron paso a establecer alianzas con grupos económicos.
La aprobación del aumento de plazas, negociaciones para atender intereses gremiales, o las contrataciones hechas a terceros forman parte de esas decisiones.
“La captura del Estado por parte de intereses particulares puede ocurrir y creo que ha ocurrido. Y mientras hubo recursos no fue tan evidente como cuando faltaron esos recursos”, manifestó Juliana Martínez, miembro de la Comisión de Notables.
Por un lado, se tiene que el incremento de personal entre 2007 y 2008 contó con el aval de la junta directiva de ese momento. Así consta en actas aprobadas en ese periodo.
La decisión se toma en medio de la crisis financiera que amenazaba con aumentar las tasas de desempleo y en la coyuntura del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos.
También la forma en que la junta directiva ha manejado el tema de la deuda del Estado es parte de esas decisiones de carácter político, indicó la analista Martínez.
Otro elemento fueron los acuerdos tomados para atender intereses gremiales, como negociaciones salariales por encima del costo de vida, la renegociación de los años contemplados para el cálculo de la cesantía, o los incentivos médicos que goza solo un sector de los empleados.
Un grupo de médicos percibe ingresos entre ¢10 millones y ¢16 millones al mes, y 100 médicos consumieron en conjunto ¢12 mil millones en un año en solo 2010.
La práctica de establecer contratos con privados para la prestación de servicios, como es el alquiler de equipos para tratamientos o diagnósticos, en criterio de expertos se ha convertido en un negocio para terceros.
“La enfermedad constituye un negocio en este gran supermercado que es hoy el mundo”, manifestó Guido Miranda, expresidente de la Caja, en un foro realizado en el Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas.
Un caso es el relacionado con la contratación de equipos médicos como el de aceleradores lineales que hace la Caja con algunas empresas médicas, cuando desde 2003 se tiene planeada la compra pero no se ejecuta.
A la Caja el alquiler de un solo acelerador le significa un gasto cercano a $10 millones al año, mientras la compra le representaría una inversión cercana a $3 millones y el desembolso se haría una única vez.
Igual ha sido con los contratos que se han dado sobre la compra de medicamentos.
“El problema es que ha prevalecido más el interés particular que el general, y la Caja debe reubicar su rumbo para atender el interés de los asegurados”, afirmó Martínez.
La Comisión de Notables al emitir sus recomendaciones, aunque dejó con libertad a la junta directiva de hacerlo, dijo que era necesaria la voluntad para la ejecución de estas.

Gabriela Masís
[email protected]

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