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El periodista, como todo profesional que se precie de decente, tiene que esforzarse por ser útil a los ciudadanos

Oriente Medio y el periodismo


Las revueltas en Túnez, Egipto, Jordania, Yemen y Libia revelan el despertar de un mundo que exige mayores libertades.
Paradójicamente, Egipto se convirtió en el primer país que desconectó el acceso a Internet. También otros gobiernos no han sabido reaccionar de la mejor forma ante las redes sociales cuando se les presenta una emergencia.
China censuró la Web durante los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. Irán limitó el acceso a la red mundial durante la Revolución Verde en 2009. La diplomacia estadounidense aún no logra asumir el impacto de WikiLeaks.
Los últimos meses han dejado clara constancia del inconmensurable tráfico de información que circula por las redes sociales. No queda duda de que es posible generar drásticos cambios sociales o políticos a través de estas estructuras.
La irrupción de las redes sociales e Internet afecta a la esencia misma de los medios de comunicación, y hay quienes han querido ver en estas herramientas una amenaza para el periodismo.
Sin embargo, ante acontecimientos tan confusos y precipitados, el periodismo se hace cada vez más necesario, precisamente por esa vocación que carcome al verdadero trabajador de la información de formar opinión dentro de un sistema democrático.
Son precisamente la ética profesional, el compromiso con la verdad y la decencia, los valores que fortalecen en nuestros días la labor informativa.
El periodista, como todo profesional que se precie de decente, tiene que esforzarse por ser útil a los ciudadanos.
El reto para los medios de información en nuestros días no es si sobreviven o no a la velocidad con que viaja la información a través de Internet, sino la de crear un periodismo de calidad.
Por supuesto, en las nuevas formas de comunicación, solo habrá campo para los mejores. Por eso, es frecuente que conforme avanza el nuevo siglo, viejos emporios del periodismo deshonesto vayan pasando del Cenit al Nadir.
Las redes sociales e Internet son una herramienta invaluable para la labor periodística, especialmente para quienes la asumen con actitud profesional. Es la calidad humana de un medio informativo lo que determina su trascendencia.


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