María Luisa Avila

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Jueves 12 Junio, 2014

“No nos han enseñado a sentirnos orgullosos de lo que somos” (Dionisio Cabal). Y sin duda este documental (Tico promedio) no contribuye a esa necesaria enseñanza


Orgullosos de lo que somos

Tico promedio “documental que desnuda la idiosincrasia costarricense”, no me gustó. No me gustó porque no refleja lo que es el tico promedio, ¿quién dice que el tico promedio es vago, arribista, irresponsable, individualista, mediocre? ¿dónde están los estudios que así lo evidencian? Evidencias más allá de las percepciones.
El tico promedio que yo conozco es solidario, ejemplo de ello es la campaña “un rojo para mi país”, jóvenes ticos promedio de sol a sol recolectando dinero porque se preocupan por los demás. ¿La Teletón?, a pesar de las criticas que lanzan los ciudadanos promedio contra la CCSS, abren sus bolsillos cada año y aportan lo que pueden porque creen en la solidaridad ciudadana.
El tico promedio que yo conozco, saca la casta cuando de adversidades se trata, lo vi y lo vive en el terremoto de Cinchona: Ana una tica promedio que perdió a toda su familia, se convirtió en la líder que condujo a su comunidad y fue un bastión que la mantuvo unida.
Tico promedio Juan, que luego del abandono de su esposa, se hizo cargo de sus cuatros hijos y ha sido padre y madre a la vez. Tica promedio Carmen, que luego de una devastadora enfermedad que dejó a su hija con serias discapacidades y a pesar de su pobreza se la llevó para su humilde vivienda y vela por ella y la familia.
Ticos promedio son los que han contribuido para que Costa Rica tenga las más bajas tasas de mortalidad materna y mortalidad infantil, y una de las mejores esperanzas de vida de la región latinoamericana.
Ticos promedio han contribuido a crear la Costa Rica que hoy mucho envidian y nos eligen como su país adoptivo ante la imposibilidad de vivir en los suyos.
No me gustó el documental, sobre todo el final, ninguna persona mentalmente sana, odia por odiar y menos odiar una idea o una construcción social.
¿Quiénes somos para odiar a alguien por ver un programa de TV?, ¿somos acaso “menos ticos promedio” si vemos la ópera o el canal histórico? A lo mejor ese tico promedio solo quería reírse un rato luego de un largo día de trabajo.
No me gustó el documental, porque es parte de esa corriente que quiere que pensemos que “hemos perdido el país”, “que ya no hay esperanza”, “que todo está mal”.
Cierto que no tenemos el país perfecto, cierto que hay muchas cosas por mejorar, cierto que hay males sociales que debemos erradicar, cierto que necesitamos más congruencia en el discurso de los políticos y de los ciudadanos en general. Pero para corregir estas cosas se requiere positivismo, trabajo, no innecesarias etiquetas, peyorativas y clasistas. No podemos pretender hacerle creer a la gente que hace 30 años estábamos mejor, cuando esto no es cierto, hace 30 años había más desnutrición, más mortalidad, más analfabetismo, más desigualdad, menos inserción de la mujer a las aulas y al trabajo, menos gente de escasos recursos podía aspirar a entrar a una universidad, menos cobertura de la seguridad social. ¿Entonces?
Concuerdo con don Dionisio Cabal: “no nos han enseñado a sentirnos orgullosos de lo que somos”. Y sin duda este documental no contribuye a esa necesaria enseñanza.

María Luisa Ávila