Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 29 Junio, 2016

Cuando el ambiente laboral mejora para los menos que tradicionalmente han estado ocultos o excluidos por el temor y el prejuicio, mejora para todos


Hablando Claro

Orgullo en el trabajo

Pasamos una valiosa parte de nuestra existencia en el trabajo. De modo que tener un buen centro laboral, no solo bien remunerado, sino óptimo en su ambiente y condiciones de interacción humana (estética y éticamente hablando) es tan importante para la calidad de vida como la edificación del mejor entorno familiar posible. Y eso vale para todos, independientemente de características, preferencias y formas de pensar. Un centro laboral donde primen el respeto, la armonía, la camaradería y la sana competencia, es como sacarse la lotería. También sabemos que eso no es fácil. La naturaleza humana en general y nuestra idiosincrasia en particular, no siempre propician un buen ambiente laboral. Así que no falta la serruchada (sobre todo contra aquel que descuella y se sale de la media) como tampoco falta quien o quienes desde el ejercicio del poder de la jefatura o del poder de la componenda real o pretendida, hacen de la jornada un infierno del cual se aspira a salir corriendo al final del día. Como si se tratara de sobrevivir cada 24 horas.
Y si eso pasa con frecuencia a tanta gente que se cree a sí misma como muy “normal” desde la visión hetero normativa; se ha puesto a pensar ¿qué sucede a otras tantas personas que deben lidiar con el acoso y la violencia encubierta o explícita cada día en su pesada jornada, solo porque otros estiman que se salen de los moldes preconcebidos en sus rígidas mentes?
La Organización Internacional del Trabajo presentó ayer “Orgullo (PRIDE): Un estudio sobre la discriminación en el trabajo por motivos de orientación sexual e identidad de género en Costa Rica”.


Explica claramente cómo deben vivir cotidianamente la ridiculización, la desaprobación, el choteo, el insulto; en definitiva la cultura del miedo, aquellas personas LGTBI que logran romper las muchas barreras de prejuicio aún existentes para entrar al mercado laboral público y privado del país.
Es un estudio riguroso, hecho en Costa Rica como parte de investigaciones que también alcanzaron a otros puntos del orbe como Francia, Hungría, Montenegro, Argentina y Tailandia. Demuestra cuántos prejuicios mantienen aún atados los sueños y capacidades de desarrollo de personas de orientación sexual diversa. Si no puede leerlo todo, le recomiendo que al menos revise la sinopsis (www.ilo.org/sanjose)
Es cierto que en los últimos años hemos logrado algunos avances en la materia. Ayer mismo en el marco del Día Mundial del Orgullo Gay, 18 empresas lideradas por la Asociación de Empresarios para el Desarrollo suscribieron la declaración de San José; diez principios contra la discriminación laboral por motivos de orientación sexual, identidad y expresión de género. Sin duda, un paso adelante. Pero en el país hay miles de centros de trabajo. Es necesario avanzar mucho más en políticas de desarrollo laboral más inclusivas. Después de todo, cuando el ambiente laboral mejora para los menos que tradicionalmente han estado ocultos o excluidos por el temor y el prejuicio, mejora para todos. Y eso no es ni más ni menos, que una mejoría en la calidad de vida y la convivencia social. En ese lugar, llamado trabajo, en el que pasamos casi el 30% de nuestras vidas.

Vilma Ibarra