Nuria Marín

Enviar
Lunes 9 Junio, 2008

Creciendo [email protected]
Orden de nacimiento

Nuria Marín

¿Alguna vez se han preguntado cómo es posible que personas que comparten progenitores y viven en la misma casa, puedan ser tan diferentes? En la revista Time (29-10-07) encontré un interesante artículo sobre la “teoría del orden de nacimiento”. Según esta el orden en que nazcan los hijos influye en su personalidad. Si bien es escasa la evidencia científica que respalda la propuesta, no deja de ser interesante.

Se señala que los hijos mayores tienden a ser más inteligentes (3 puntos IQ) producto de mayor estimulación, atención médica, dedicación exclusiva de los padres y su rol como mentores para los menores. Son líderes, tremendamente responsables, perfeccionistas y conservadores. Son exitosos en lo que se proponen, y son excelentes para mantener/consolidar una organización en una mezcla de control, búsqueda de aceptación y aversión al riesgo. Les cuesta asumir los fracasos.
Los segundos, tienden a ser independientes, inteligentes (1 punto IQ más al que le sigue). Nunca recibió la total atención de sus padres. Puede rebelarse frente al hermano mayor (no siempre). Son personas que aman el contacto con otras personas, son flexibles, excelentes negociadores. Necesitan el sentido de pertenencia. Pueden no dirigir, pero son centrales para cohesionar una organización.
Los benjamines son libre pensadores, creativos, les encanta el peligro y asumir riesgos. Tienden a tener un excelente humor y disfrutar la bohemia. Son impacientes y excelentes para iniciar proyectos. Necesitan a otros para mantener la disciplina.
Los únicos son los realizadores silenciosos, únicamente conformes con ser los mejores. Sus expectativas son tan altas, que presionan a sus coetáneos. Tienen una gran capacidad y disciplina para trabajar solos, completar proyectos y planeamiento estratégico. Tienden a ser reservados y evitar el conflicto. Les encanta el reconocimiento.
Cuando las familias tienen más de tres descendientes, los menores tienden a asumir alguna de las características anteriores. Importante también será la distancia en años entre hermanos pues si media un importante número, los roles tienden a cambiar. Antiguamente (dichosamente superado), el componente género tendía a modificar los roles y expectativas asumiendo el hijo varón (aunque menor) la personalidad de mayorazgo.
Es válido preguntarnos cuáles rasgos de personalidad sobresalen en nosotros y si estos validan lo propuesto por la teoría. Como dato interesante pregunté a personas cercanas si estaban o no de acuerdo con lo expuesto. La gran mayoría lo aceptaba, con la objeción lógica… de los niveles descendientes de inteligencia.
Pareciera que la próxima vez que contratemos a una persona en nuestras organizaciones, una pregunta de rigor al aspirante deberá ser: ¿cuál es su posición dentro de su familia?


[email protected]