Mishelle Mitchell Bernard

Mishelle Mitchell Bernard

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Jueves 22 Junio, 2017

Olvidados…

Decir que algo o alguien ha sido olvidado, más que un accidente, es la aceptación tácita de que eso o esa persona no tienen importancia. Por accidente se olvidan unas llaves, se olvida un número de teléfono, pero olvidar algo de lo cual depende la vida de millones de personas es una decisión.

Ellos, los niños, han sido olvidados. Esa, la violencia que afecta a más de 1.000 millones de niños en el mundo, más que olvidada, está siendo ignorada. Y aunque eliminarla es un objetivo al que se han comprometido estados y a cuyo cumplimiento muchas organizaciones y personas contribuyen, lo cierto del caso es que la disponibilidad de recursos para lograrlo parece gritarnos en la cara que esta, sencillamente, no es una prioridad.

Un estudio publicado recientemente por World Vision Internacional, denominado “Counting Pennies” —Contando Monedas— reveló que del total de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD), apenas un 0,6% se destinaba a eliminar la violencia contra la niñez.



Resulta escalofriante que un problema que afecta a una séptima parte de la población mundial y que diariamente cobra la vida de 220 niños y niñas solo en Latinoamérica permanece relegado en las prioridades de la cooperación internacional.

Resulta aún más desalentador este panorama cuando contrastamos la AOD para eliminar la violencia contra la niñez con el gasto militar a nivel mundial. Este último rubro llegó a $1.686 billones en 2016, con un incremento del 0,4% en términos reales respecto a 2015, según los datos del Instituto de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés). Por su parte, la ayuda oficial para el desarrollo destinó a la eliminación de la violencia contra los niños $238 millones en 2015, según el citado estudio de World Vision.

La investigación confirma que la ayuda internacional para eliminar la violencia contra la niñez se dirigió principalmente a países en donde viven algunos de los niños en condiciones más vulnerables: 50% de la AOD para eliminar la violencia contra la niñez se destinó a dos regiones geográficas —África Subsahariana y Oriente Medio. Países afectados por conflictos bélicos y por el desplazamiento de poblaciones debido a la guerra, tales como Irak, Siria, el Líbano, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, reciben la mayor parte de estas inversiones.

Latinoamérica, el continente en donde un varón joven tiene las mayores probabilidades de morir violentamente —a pesar de que no existen conflictos armados activos— tan siquiera figura entre los principales destinos de cooperación internacional para eliminar la violencia contra los niños, niñas y adolescentes. La bonanza macroeconómica de nuestras economías emergentes disuade a la cooperación internacional de invertir sus recursos en la atención de un problema que amenaza a una generación completa y que ciertamente erosiona el capital humano de la región.

Tristemente, la sequía de recursos para eliminar la violencia contra la niñez no observa la profunda y persistente desigualdad que alimenta la violencia callejera, el crimen organizado y la descomposición de valores que lleva al círculo doméstico el maltrato y el abuso contra los niños y las niñas.

La principal recomendación del estudio lanzado por World Vision refiere a que los donantes individuales monitoreen de manera sistemática el gasto para eliminar la violencia contra la niñez a través de una categoría separada y sugiere a la OCDE y al Comité de Asistencia para el Desarrollo explorar la inclusión de un marcador específico sobre esta materia en sus bases de datos. Con los donantes rastreando su gasto en esta materia, sería posible monitorear la contribución anual de la asistencia global para el desarrollo para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible dedicado a eliminar la violencia contra la niñez.

La autora es Directora Senior de Public Engagement para América Latina