Oligarca ruso envía advertencia al círculo de Putin
Las razones por las que Yakunin fue expulsado del exclusivo club son discutidas. Públicamente dijo que la decisión de renunciar fue suya y que Putin la aprobó, pero personas familiarizadas con el asunto dijeron que el Presidente se sintió traicionado cuando el hijo mayor de Yakunin obtuvo la ciudadanía del Reino Unido, cuando ese país estaba sancionando a Rusia por Ucrania. Bloomberg/La República
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 Fue uno de los hombres más poderosos de Rusia durante una década, un viejo amigo del Presidente quien supervisó a un millón de trabajadores y a una red ferroviaria que abarca 11 zonas horarias.
Pero después Vladimir Yakunin quedó inesperadamente fuera, fue el fin de una carrera que incluyó una temporada como funcionario de inteligencia en las Naciones Unidas en Nueva York durante la Guerra Fría.
Ahora Yakunin, de 67 años, ha enviado un consejo de despedida a los miembros restantes de lo que él calificó como el “llamado círculo íntimo” de Putin: conoce tu lugar.
“El círculo seguirá rotando”, dijo Yakunin en su oficina privada en Moscú durante una entrevista de 90 minutos.
Putin todavía debe formar una “clase gobernante [estable] como la que tenía Rusia durante los tiempos zaristas”, agregó el exjefe de la estatal RussianRailways.
Los comentarios son una rara admisión pública de una persona largamente al tanto de la fragilidad de la fortuna y la influencia en el opaco y aparentemente acorazado sistema de control que Putin ha construido durante los últimos 15 años.
Con ese sistema bajo una presión sin precedentes por la caída de los precios petroleros y las sanciones internacionales, cualquier paso que dé Putin para mantener el poder bajo su control retumba más allá de Moscú.
Algunos privilegiados están cometiendo el error de ver su propiedad y privilegio como derechos inalienables, pero han dependido de las cambiantes visiones de Putin sobre lo que es bueno para Rusia, de acuerdo con Yakunin.
Ofreció dos ejemplos del primer mandato del Presidente para ilustrar los peligros de extralimitarse.
“Recuerden qué les pasó a Boris Berezovsky y Vladimir Gusinsky”, dijo, al referirse a dos oligarcas postsoviéticos que perdieron sus fortunas tratando de influenciar al Kremlin de Putin de la forma en que lo hicieron con el de Boris Yeltsin.
La salida de Yakunin del monopolio de trenes en agosto fue la mayor movida en años dentro del “nuevo politburó”, la mayor autoridad bajo el comunismo, y presagia más por venir, de acuerdo a Olga Kryshtanovskaya, una socióloga que ha seguido el crecimiento de los servicios de seguridad bajo el mandato de Putin, coronel retirado de la KGB.
Las “ásperas renuncias” de los leales a Putin son raras y el rechazo de Yakunin a la acostumbrada silla del senado como consolación lo es aún más, dijo.
Estados Unidos incluyó a Yakunin en su lista negra en su primera ronda de sanciones por el conflicto con Ucrania en marzo de 2014 por ser “un cercano confidente de Putin” y un funcionario influyente.
Yakunin y otros miembros del grupo de San Petersburgo de Putin en los años 90, incluyendo su jefe de personal y excompañero espía Sergei Ivanov, constituyen “el círculo íntimo de liderazgo ruso”, dijo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en ese momento.
“Yakunin y Putin eran además vecinos en la selecta comunidad dacha en la costa del lago Komsomolsk y fueron cofundadores de la Cooperativa DachaOzero en noviembre de 1996”, agrega la institución.


 

 

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