Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 6 Octubre, 2015

El FMI, en su último informe sobre las perspectivas económicas de América Latina, asegura que la flexibilidad cambiaria puede jugar un rol fundamental

¡Ojos que no ven, corazón que no siente!

Pareciera que los funcionarios públicos que están a cargo de la política monetaria no están viendo lo mismo que otros analistas internacionales.
El sector exportador ha caído de forma importante y “no” es únicamente por culpa del clima. (véanse datos en Procomer). No es un tema de “percepción” del ciudadano y del turista que Costa Rica es “muy caro”. Además del clima y de los altos costos de insumos en el país, hay factores políticos, fiscales y monetarios que afectan nuestro empleo y la salida de empresas del país. Esto sin poder cuantificar cuántos empresarios no quieren invertir.


¿Pero qué está pasando en América Latina y el mundo para afirmar esto?
Las monedas de los países latinoamericanos están viviendo una masiva devaluación: el real brasileño se ha devaluado un 33%, el peso mexicano, por su parte, ha caído un 19%, el peso colombiano un 35% y el peso argentino un 10%. Esto hace más barato el turismo y los productos de exportación de estos países, en comparación con Costa Rica, que mantiene su tipo de cambio a pesar del fortalecimiento del dólar.
¿Cómo explicarse que nuestra moneda siga igual si internacionalmente esto no es sostenible? ¿Cómo? Nuestra moneda se ha revaluado a la par del dólar y muy por encima del resto de las monedas de la región. La caída del euro ante el dólar y el  mantener nuestro tipo de cambio igual ocasiona un encarecimiento de nuestros productos de exportación y turismo, esto sin tomar en cuenta el encarecimiento de los servicios públicos  y que el combustible no se ha ajustado como sí lo ha hecho en el resto del mundo. Todo lo anterior sigue contribuyendo a una Costa Rica más cara y menos atractiva.
Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional la devaluación para todas estas divisas no ha terminado. La directora del organismo, Christine Lagarde, auguró a finales de julio “aún más volatilidad en las divisas de la región, especialmente cuando la Fed (Reserva Federal de Estados Unidos) eleve los tipos de interés”.
A todo lo anterior hay que sumarle la falta de credibilidad en la región latinoamericana para atracción de inversión por distorsiones en sus gobiernos, “ya sea por escándalos de corrupción, mala gestión económica y de recursos públicos, cambios hacia ideales más radicales o por una cercana relación entre el crimen organizado y el poder político”.
Entonces, ¿será que Costa Rica no está viviendo en el mismo planeta? O será que no está tan ligada al comercio mundial como creíamos. Recuerden que a mayor desempleo, mayor delincuencia, inseguridad ciudadana y desigualdad. Esto es un cultivo vivo para la delincuencia y el narcotráfico.
Hacer una campaña marca país no es suficiente para promover Costa Rica. El turista y el empresario saben hacer las comparaciones y los números para la toma de sus decisiones.
El FMI, en su último informe sobre las perspectivas económicas de América Latina, asegura que la flexibilidad cambiaria puede jugar un rol fundamental para facilitar el ajuste a condiciones externas más difíciles. “Es vital que las autoridades económicas garanticen la solidez de las finanzas públicas, y que mantengan bajo control las vulnerabilidades del sector financiero, dado que la reducción de las ganancias, las condiciones de financiamiento más difíciles y el fortalecimiento del dólar están poniendo a prueba la capacidad de resistencia de los deudores”, se puede leer en el mencionado trabajo.
Mónica Araya E.

Mónica Araya