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Jueves 29 Noviembre, 2012

Una de las principales causas de despido de las mujeres, según la Inspección Laboral del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, es la obligatoriedad del cumplimiento del tiempo de lactancia


Oferta laboral respetuosa de los derechos humanos

 

El talento humano, es decir, los hombres y las mujeres que trabajan en una organización, son sus pilares fundamentales. Se trata de un “público interno” que debe sentirse satisfecho del lugar donde trabaja y esto incluye sus condiciones laborales.
Sin duda la satisfacción con la empresa permitirá tener mejores condiciones para elevar la productividad y competitividad.
Semanas atrás se publicó una nota periodística que criticaba una serie de propuestas a favor de las mujeres trabajadoras, promovidas por la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa.
Los avances en materia laboral eran vistos como factores que provocan una preferencia por parte de los empleadores hacia la contratación de hombres y se miraban como aspectos que deterioraban la competitividad de las mujeres trabajadoras.
En esa visión, no podemos aceptar que la competitividad de las trabajadoras conlleve una postergación de sus derechos laborales, ni mucho menos el veto de propuestas de ley que pretenden crear mecanismos para ejercer y proteger sus derechos laborales.
Los cambios propuestos sobre la no solicitud de una prueba de embarazo a candidatas de un puesto y, la extensión de una hora al inicio y una hora antes de concluir su jornada laboral a madres en periodo de lactancia y que este permiso se pueda prolongar por un año si la persona médica lo considera, son necesarios y pertinentes.
Estos son mecanismos de protección ante situaciones de discriminación que viven las trabajadoras, por su maternidad y papel de cuidadoras de las familias.
Precisamente una de las principales causas de despido de las mujeres, según información de la Inspección Laboral del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, es la obligatoriedad del cumplimiento del tiempo de lactancia.
La maternidad conlleva una función social de primera importancia como es la reproducción de la sociedad.
En esta medida, se crean sistemas de protección de las mujeres madres trabajadoras y se impulsan, más recientemente, sistemas y políticas de cuidados fundamentadas en un enfoque de corresponsabilidad social.
Atribuir la pérdida de competitividad de las mujeres trabajadoras a las mejoras en sus condiciones laborales es una visión bastante limitada. Contraria a nuestra visión país, de una sociedad justa y garante de derechos, con mecanismos cada vez más novedosos y beneficiosos para que las mujeres ejerzan sus derechos laborales, y en donde estar embarazada o tener un hijo o una hija no sea vinculante o decisorio para la contratación, o para obtener los beneficios derivados del trabajo.

Maureen Clarke Clarke
Presidenta ejecutiva
Ministra de la Condición de la Mujer
INAMU