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¡Observa tus pensamientos!

¿Cree usted que su estado psicológico influye su rendimiento en campos como el deporte o el trabajo en su organización? ¿Cuánto análisis hace sobre dicho estado, especialmente bajo situaciones de alta presión para tomar decisiones? ¿Cree que se conoce lo suficiente como para predecir la calidad de su desempeño?
En el fútbol, por ejemplo, la mayoría de las jugadas que terminan en gol duran diez segundos; cada jugador está en contacto con la pelota apenas dos de los 90 minutos en los que recorre entre siete y 11 kilómetros. De su madurez en la gestión de sus emociones en ese par de minutos puede depender la efectividad de su equipo. ¿Y qué hace en los otros 88 minutos? Posicionamientos y movimientos tácticos, tan relevantes como el contacto con la pelota. Así, en cada minuto, su desempeño físico es influido por su concentración mental para tomar decisiones, desplazarse con inteligencia y resolver problemas con elevada agilidad psicológica.
¿No es eso lo mismo que nos ocurre a todos en el mundo laboral y personal?
En pocos segundos tomamos decisiones cuyas consecuencias pueden durar una vida. Los estudios sobre factores mentales que favorecen a los deportistas de alto rendimiento coinciden en que las siguientes variables son determinantes, al leerlas, evalúe su capacidad en cada una: confianza, optimismo, concentración, vigor, sentir que el tiempo pasa despacio, quietud interna, estar centrados en el presente, sensación de disfrute, alta carga de energía, armonía, espontaneidad, enfoque, motivación y control de estrés.
Quienes logran crecer en esas capacidades se convierten, además, en excelentes compañeros de equipo porque valoran la solidaridad, el apoyo mutuo y la aceptación de ayuda. Por eso los equipos campeones no viven de la renta del pasado sino que siempre quieren más y más. Han logrado estudiarse a sí mismos, saben cómo alcanzar un elevado nivel de pensamiento y sus miembros disciplinan sus mentes para evitar distractores que los saquen del camino hacia sus metas.
Curiosamente, en un partido de fútbol el balón está detenido cerca de un 45% del tiempo y el reinicio de las jugadas tarda unos 15 segundos. En forma similar, en otros campos de nuestro desempeño, como en las empresas, también hay instantes en que es posible reconocer qué y cómo estamos pensando, visualizar qué es lo mejor para la organización y hasta reorientar formas de pensar. ¡Aquí está la clave!
Observar cómo pensamos nos ayuda a hacerlo mejor, a no depender del “piloto automático” que a veces nos mete en rutas complicadas. La clave es concentrarnos en estudiarnos más, para desaprender lo que nos distrae y ser como los atletas de alto rendimiento, que “fluyen” con vigor en el campo de juego, porque saben que son capaces de lograr lo que son hábiles en pensar.

German Retana
[email protected]ncae.edu
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