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Uno de los detonantes es que la población ve el sobrepeso como algo natural, no como una enfermedad
Obesidad precipita ticos a la muerte
A pesar de la gravedad de este mal, la Caja no tiene registros precisos

Basta con mirar a los transeúntes de la avenida central para comprobar que la obesidad es un problema de salud pública, que incide directamente con la primera causa de muerte, los traumas cardiovasculares.
A pesar de la proliferación de los centros de nutrición, los gimnasios y los anuncios que invitan a tener una silueta de “maniquí”, más del 60% de la población mayor de 44 años del país sufre de sobrepeso u obesidad.
En las mujeres entre 44 y 64 años la situación es alarmante, pues un 77% tiene el problema, mientras que en las poblaciones infantiles un 21% lo presenta.
La tendencia es creciente, sin indicios de descender y atenta contra los índices de esperanza de vida. Los escasos programas para enfrentar este flagelo son esporádicos y no calan en los hábitos de la población.
“Las futuras generaciones vivirán menos que nosotros debido a la obesidad, aunque la expectativa de vida debería ser mayor”, dijo la doctora María Marta Ortiz, especialista en nutrición.
En el mundo hay 1.500 millones de personas con obesidad y se proyecta que en 2015 serán cerca de 3 mil millones.
La Organización Mundial de la Salud ha catalogado la situación como una epidemia, por la cantidad de personas que la padecen.
A pesar de la gravedad de este mal en la sociedad, la Caja no tiene registros regulares sobre el número de personas que demandan servicios médicos por sobrepeso y sus enfermedades relacionadas.
A la fecha solo se cuenta con un registro de egresos hospitalarios que en 2010 reportó 133 personas con problema de obesidad, pero la razón del tratamiento fue otra.
En ese sentido, por disposición reciente de María Luisa Avila, ministra de Salud, Ebais, clínicas, hospitales y consultorios médicos trabajan en levantar diagnósticos específicos sobre los casos que se presenten.
Eso porque los dictámenes son sobre otras patologías, principalmente diabetes, hipertensión o cardiopatías. O se reportan como problemas hormonales.
Las dietas basadas en las comidas rápidas, el estrés y el sedentarismo, característica de las sociedades globalizadas, son responsables de este mal.
“Lo lamentable es que las personas ven el exceso de peso como natural, no como una enfermedad; cuando llegan a consulta es por otras patologías desencadenadas por la obesidad”, comentó Avila.
La oferta cada vez mayor de las cadenas de comidas rápidas, de pastelerías y gaseosas reduce a la población las posibilidades de acceder a comidas sanas. A lo que se une la ausencia de espacios para ejercitarse, como parques y ciclovías.
El desafío de las autoridades está en educar y el de la población en autoeducarse, en torno a la importancia de una alimentación rica en nutrientes, minerales y vitaminas.
Por eso la cartera de Salud, junto con otras entidades declara el combate a las dietas cargadas de carbohidratos y azúcares y al sedentarismo.
El trabajo se desarrolla en forma focalizada en comunidades, barrios, escuelas y centros de salud; se hace en forma coordinada con el Ministerio de Educación y la Caja de Seguro Social.
En abril de este año la Caja iniciará una campaña para crear conciencia en la población sobre la importancia de estilos de vida saludables que se desarrollará en escuelas, colegios y centros de salud.
El objeto es atender ejes específicos que contribuyan a disminuir la amenaza que constituye el sobrepeso como desencadenante de enfermedades crónicas, dijo el doctor Esteban Rojas, coordinador de nutrición de la Caja.

Gabriela Masís
[email protected]

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