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Obama dice que es un 'feroz" defensor del libre mercado

(Bloomberg) El presidente de los Estados Unidos Barack Obama dijo que él y su Gobierno han seguido una agenda “fundamentalmente amigable con las empresas” y que son “feroces defensores” del libre mercado, rechazando así las críticas empresariales sobre sus políticas.
“La ironía es que en la izquierda existe la percepción de que las grandes empresas nos tienen en el bolsillo; y luego por el lado de los negocios está la percepción de que somos antiempresa”, dijo Obama el 9 de febrero en una entrevista en la Sala Oval de la Casa Blanca.
“Sería difícil encontrar una ley que nosotros hayamos propuesto y que no sea buena para los negocios en términos netos”, agregó. Pronosticó que la ley que firmará este año podría reducir los impuestos a las empresas en unos US$70.000 millones.
Obama asumió el cargo en una época de crisis económica, a la que respondió con una agenda intervencionista que incluyó un rescate del sector automovilístico y un plan de estímulo de US$787.000 millones. Esas decisiones fueron criticadas por los republicanos en el Congreso, y muchos ejecutivos objetaron su campaña para reformar el sistema de salud e imponer nuevas reglas al sistema financiero.
Pese a todo y desde que comenzó su mandato, el índice Standard & Poor’s 500 ha subido más del 25% y la economía se recuperó de una contracción del 6,4% en los tres primeros meses del año pasado, creciendo un 5,7% en el cuarto trimestre.
A fin de volver las exportaciones de Estados Unidos más atractivas, Obama se ha fijado la meta de persuadir a China de que permita que su moneda se revalorice antes de que termine el año.
“Mi meta en el curso del próximo año es que China reconozca que permitir que su moneda se fortalezca también los beneficia a ellos porque, francamente, tienen una economía con el potencial de sobrecalentarse”, dijo Obama.
Añadió que su Gobierno “va a tener algunas negociaciones muy serias” con China que “serán accidentadas”. China ha mantenido estable su tipo de cambio con respecto al dólar desde julio de 2008.
Obama habló sobre una serie de temas económicos en la entrevista de 35 minutos con editores y reporteros.
Dijo que presionaría para que acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Panamá y Colombia sean aprobados este año, aunque advirtió que primero había que negociar ciertas cuestiones con cada país. Desestimó la idea de extender la exención fiscal a las nóminas que propuso para las pequeñas empresas a las compañías más grandes, y ofreció un pronóstico menos que optimista sobre las perspectivas legislativas de la “Regla Volcker” que adoptó el mes pasado para prohibir a los bancos comerciales hacer operaciones con recursos propios.
“Siempre queda la duda de si será aprobada por el Congreso porque, como hemos visto a lo largo de este año, en estos momentos tenemos un proceso político en Washington que es un poco disfuncional”, dijo Obama.
Se negó a dar una opinión sobre la manera en la que Toyota Motor Corp. ha manejado el tema de los desperfectos en sus automóviles, y aprovechó la oportunidad para argumentar que el rescate de General Motors Corp. y Chrysler Group LLC ha funcionado. Citó la mejoría en la situación financiera de General Motors., cuyo presidente y responsable ejecutivo, Ed Whitacre, pronosticó el 6 de enero que la empresa obtendría una ganancia este año.
“GM y Chrysler no han salido de sus problemas todavía, pero tenemos una enorme oportunidad de reconstruir una industria automovilística estadounidense que, sin nuestra intervención, quizá no estaría allí, al menos con esas dos empresas”, dijo Obama.
El rescate de la industria automovilística, señaló, es “una decisión nuestra muy impopular en términos políticos y, como punto a mi favor, favorece a las empresas”.
La percepción de que Obama no es amigable con las empresas es generalizada entre la comunidad de inversores. En una encuesta realizada por Bloomberg en enero, el 77% de los inversores estadounidenses interrogados dijo que consideraban al presidente antiempresa.




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