Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 29 Febrero, 2016

 Desde La Habana y con toda su familia Obama viajará a Argentina y llegará, no cualquier día, sino el 24 de marzo, en el aniversario número 40 del inicio de la dictadura militar

Obama a ritmo de son y tango

El 10 de noviembre de 2008 publiqué, en este periódico, una columna titulada “Un negro en la Casa Blanca”. Ese año se habían enfrentado, en las elecciones primarias estadounidenses del partido Demócrata, una mujer y un negro, dos representantes de grupos (uno de género y otro étnico) que han sufrido todo tipo de vejaciones durante la historia de la humanidad. Y aún deben soportarlas.
Manifesté, en ese artículo, mi satisfacción ante el fin de la horrorosa Era Bush y a favor de algunos de los cambios que Obama había prometido durante su campaña. Entre ellos: cerrar la prisión de Guantánamo.


Han pasado ocho años. Otra vez estamos en un año bisiesto. Obama no es el mismo de entonces: los años han pasado, terribles, malvados (diría Homero Expósito). Pero no “dejando una esperanza que no ha de llegar” (evoco de nuevo al poeta) porque Barack sigue tratando que el Congreso de Estados Unidos apruebe la clausura de una cárcel indigna y vergonzosa.
La Base Naval de Guantánamo existe desde épocas decimonónicas, literalmente. Fue en 1898 que Estados Unidos estableció allí su zona militar. En cambio, el Centro de Detención, la cárcel de máxima seguridad decretada por George Bush, surgió en el siglo 21, poco después de los ataques del 11 de setiembre.
Los prisioneros, que en algún momento alcanzaron la suma de 800, son considerados por el gobierno norteamericano como terroristas y, por lo tanto, no se les aplica la Convención de Ginebra. Así justifican la retención de los presos por tiempo indeterminado y sin juicio. Lo peor: los someten a horribles torturas.
En marzo de este año el presidente Barack Obama visitará Cuba, luego de más 80 años desde la última visita de un primer mandatario estadounidense a la isla.
Por supuesto que todos los candidatos del partido Republicano están en contra de este viaje empezando por el impresentable (desde todo punto de vista) de Donald Trump, que encabeza las encuestas como candidato en las primarias. Dios nos libre (hasta a los ateos) de que semejante… semejante llegue a la Casa Blanca.
Desde La Habana y con toda su familia Obama viajará a Argentina y llegará, no cualquier día, sino el 24 de marzo, en el aniversario número 40 del inicio de la dictadura militar. Fecha complicada.
El gobierno de facto de la década de los setenta en Argentina, al igual que los muchos que pulularon en América Latina en esos años, fue patrocinado por Estados Unidos que, desde 1946 hasta el 84, mantuvo en la zona del Canal de Panamá, la Escuela de las Américas. Allí se entrenaron más de sesenta mil militares de nuestro continente, especializándose en todo tipo de torturas físicas y sicológicas, que luego aplicaron en sus países de manera sistemática.
La agenda de Obama en Buenos Aires incluye una visita a la ex Escuela de Mecánica de la Armada, un emblemático (por lo espantoso) centro de detención y tortura durante la dictadura.
Definitivamente algunos ciudadanos y la mayoría de los gobiernos norteamericanos han apoyado torturar a los afrodescendientes, los “comunistas”, los musulmanes, o cualquiera que se interponga ante sus intereses. ¿Estoy diciendo algo nuevo? No. No me siento original.

Claudia Barrionuevo
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