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Republicanos mantienen escepticismo
Obama optimista sobre plan de estímulo

Cámara sometería proyecto de $825 mil millones a votación el miércoles

Washington
EFE

Barack Obama, presidente de Estados Unidos, se mostró ayer optimista sobre el apoyo en el Congreso a su plan de estímulo económico tras entrevistarse con legisladores republicanos, que dijeron que seguirán trabajando en una propuesta alternativa.
A petición del partido opositor, Obama se desplazó ayer al Capitolio para mantener sendos encuentros con los miembros de la Cámara de Representantes y los senadores republicanos.
Al término de su reunión con los congresistas, Obama afirmó que tiene una “confianza absoluta” en que el plan de estímulo -que ha definido como la principal prioridad de su Gobierno- acabará aprobado, pero “la clave ahora mismo es asegurarnos de que dejamos el politiqueo reducido al mínimo”.
En una rueda de prensa posterior, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, predijo que el proyecto de ley acabará siendo aprobado “con el apoyo republicano”.
“Lo más importante”, afirmó el portavoz, es “que el proceso siga avanzando” para aprobar el plan de estímulo, que Obama considera una herramienta imprescindible contra la crisis económica.
La Cámara tiene previsto someter a votación este miércoles el proyecto, dotado con cerca de $825 mil millones y que Obama asegura que permitirá crear o evitar que se pierdan entre tres y cuatro millones de empleos.
Tal y como está ahora, aproximadamente un tercio de los fondos se destinarán a recortes de impuestos para las familias de clase media y trabajadora y las pequeñas empresas. Cerca de medio billón de dólares se invertirán en proyectos de infraestructura, educación, nuevas tecnologías y energía.
Los republicanos se muestran escépticos sobre el plan, que consideran que hará poco por estimular la economía y en su lugar despilfarrará el dinero en una serie de proyectos de utilidad poco clara.
En sus declaraciones, Obama admitió que “no espero recibir un apoyo al ciento por ciento de mis colegas republicanos pero sí espero que podamos dejar de lado el politiqueo y hacer lo que Estados Unidos necesita”.
El objetivo del presidente es lograr la aprobación en el Congreso del plan para el 16 de febrero.
Dada la amplia mayoría de los demócratas en las dos Cámaras, la aprobación del plan parece asegurada, pero Obama quiere recabar el apoyo republicano para que el proyecto de ley reciba un “sí” clamoroso que le dé impulso para sacar adelante otras prioridades.
Además, quiere poner así de manifiesto su disposición a cumplir sus promesas de campaña sobre el alejamiento de las acerbas divisiones entre partidos que caracterizaron las últimas administraciones.
En una breve rueda de prensa tras la reunión, el líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, expresó el agradecimiento republicano por el gesto del presidente pero indicó que persisten las diferencias.
Sí hay terreno común, matizó, en lo que respecta a los recortes de impuestos, “sólo que nosotros no creemos que sean lo suficientemente amplios”.
También lo hay en algunas partidas de gasto, en las que el presidente -aseguró Boehner- admitió “ciertas preocupaciones”.
En lo que respecta al gasto, el “número dos” republicano en la Cámara, Eric Cantor, declaró que hay partidas “muy loables en sí mismas pero que no pintan nada en un plan de estímulo que lo que tiene que hacer es centrarse con precisión de bisturí en la creación de empleo”.
Los republicanos, afirmó Cantor, “seguiremos perfilando el plan que los republicanos de la Cámara pretendemos presentar”.
Aunque tienen escasas posibilidades de bloquear el plan, los republicanos sí pueden, con su oposición, alargar el proceso de aprobación.
Con su resistencia pretender galvanizar a sus votantes, desmoralizados tras las derrotas en las elecciones de noviembre y poner a prueba tanto a un presidente recién estrenado como el respaldo popular con el que Obama ha llegado al poder.
La pasada noche, la mayor parte de los republicanos en el Senado votó en contra de la confirmación del secretario del Tesoro, Timothy Geithner.
Geithner, sometido a duras críticas por no haber pagado en su día impuestos que debía al fisco de Estados Unidos, recibió finalmente el sí del Senado por 60 votos a favor y 34 en contra. Tan sólo diez republicanos le dieron su respaldo.


Más tropas

Robert Gates, secretario de Defensa de Estados Unidos, aseguró ayer ante el Senado que la guerra en Afganistán es el mayor reto militar para su país, y anunció el envío de más tropas entre la primavera y el próximo verano.
Gates participó en la mañana de este martes en una audiencia en el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, y comparecerá hacia las 18.30 GMT ante el Comité de Fuerzas Armadas en la Cámara de Representantes para explicar las políticas de Defensa de la nueva administración.
En su primera audiencia desde que el presidente Barack Obama tomó posesión de su cargo, Gates destacó los esfuerzos internacionales del Ejército estadounidense para luchar contra la creciente violencia en Afganistán.
Dijo que el Pentágono tiene previsto enviar a ese país dos nuevas brigadas (cada una tiene entre 3.500 y 5 mil soldados) al final de la primavera, y otra adicional en verano.
El secretario de Defensa señaló que su departamento tendrá una “larga y difícil” tarea para derrotar a la insurgencia y ayudar a desarrollar “un Afganistán que rechaza los talibanes”.
El presidente Obama se ha comprometido a llevar una estrategia “completa” para combatir a los rebeldes en Afganistán y ha asegurado que Estados Unidos reconducirá su atención y sus recursos a ese país tras una revisión “cuidadosa” de su política.
Estados Unidos ha anunciado que planea enviar hasta 30 mil soldados adicionales a Afganistán en los próximos 12 ó 18 meses para combatir el incremento de la violencia de la insurgencia talibán y otros grupos, sobre todo en el sur del país.
Obama ha reiterado su intención de que quiere trasladar más recursos militares de Irak a Afganistán, donde considera que se encuentra el foco del terrorismo internacional.
En sus primeros días de Gobierno, Obama se ha reunido con su equipo de asesores para analizar cómo reducir el número de tropas en Irak, donde actualmente se encuentran 143 mil militares, y la disposición de estos para ser trasladados a Afganistán.

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