Obama derroca dogma de Reagan
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Obama derroca dogma de Reagan

Washington- Ronald Reagan solía decir en broma que las nueve palabras más aterradoras del inglés eran “I’m from the Government and I’m here to help” (Soy del Gobierno y he venido a prestar ayuda). Barack Obama está haciendo que esas palabras sean bienvenidas.
Según se aproxima a su centésimo día en el cargo, Obama está desmontando la revolución de Reagan y restaurando el Gobierno a un papel central en la economía. Ha conseguido que se apruebe el mayor estímulo presupuestario de la historia, allanado el camino hacia la reestructuración de los sectores automovilístico y bancario estadounidenses y propuesto aumentar en $634 mil millones los servicios médicos financiados por el Gobierno.

“Es profundo”, dice el historiador presidencial Richard Norton Smith, profesor de George Mason University, de Fairfax, estado de Virginia. “Es muy claro que se están dando unos cambios de largo plazo, hasta transformadores, en prioridades y recursos”.
Nadie sabe cuáles serán a la larga las consecuencias de reajustar los papeles del Gobierno y el capital. Por otro lado, a corto plazo Obama ha logrado disipar en cierta medida las opiniones pesimistas de que Estados Unidos se encaminaba hacia una depresión económica.
El Índice Standard & Poor’s 500 ha subido más de un 25% desde el 9 de marzo, y las acciones de los bancos que aceptaron dinero del Gobierno se han disparado el triple de eso. Las tasas de las hipotecas a 30 años han caído a menos de un 5%, las más bajas en registros que se remontan a 1971, porque la contracción de los mercados de crédito se ha atenuado. La confianza del consumidor ha subido y el bajón de las ventas al por menor está amainando.
“El sistema comienza a estabilizarse según el miedo empieza a disminuir”, dijo Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, en una entrevista el 21 de abril. Al mismo tiempo, el octogenario ex jefe del banco central, nombrado al cargo por Reagan, dijo temer que el Gobierno de Obama se haya “echado encima demasiadas” obligaciones con sus propuestas presupuestarias de largo plazo.
El viraje de Obama hacia un papel mayor para el Gobierno en la economía es producto tanto de la necesidad como de la ideología. Para combatir la crisis crediticia, el presidente de 47 años ha planteado una variedad de programas, incluso ayuda a dueños de hogares y bancos en dificultades.
“En una crisis financiera, el mayor error que un Gobierno puede cometer es hacer muy poco, en vez de demasiado”, dijo el secretario del Tesoro Timothy Geithner en una entrevista el 21 de abril.
A más largo plazo, Obama ha propuesto un plan presupuestario de 10 años, incluso $3,55 billones para el 2010 nada más, a fin de cubrir sus planes de ampliar el papel del Gobierno en asuntos tales como el cuidado de la salud y la enseñanza.
Los programas de la Casa Blanca situarían el gasto federal en el 2012 y años posteriores en alrededor de un 22% de la economía de Estados Unidos o más, superior al 20,6% que ha sido el promedio de los últimos 40 años.
“Estas inversiones aumentarán la productividad y el crecimiento, y construirán una economía más fuerte, más resistente y competitiva”, dijo Geithner.
El cambio hacia un mayor papel estatal en la economía comenzó bajo el presidente George W. Bush, que se vio forzado a intervenir los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac y a acudir al Congreso en busca de $700 mil millones para evitar el derrumbe del sistema bancario de Estados Unidos.
“De súbito nos encontramos en una crisis con la que el mercado obviamente no estaba lidiando”, dice Douglass North, profesor de Historia Económica de Washington University en Saint Louis y ganador del premio Nobel de economía de 1993.
Obama está yendo mucho más lejos que su predecesor.
Ha apartado $50 mil millones del dinero que Bush obtuvo del Congreso, para ayudar a los dueños de vivienda en aprietos económicos a evitar ejecuciones hipotecarias. Próximas a la quiebra tanto General Motors Corp. como Chrysler LLC, Obama exigió que alteraran radicalmente sus métodos de operación si querían que el Gobierno les prestara dinero. Como parte de la reorganización de la industria automovilística, la Casa Blanca forzó al jefe ejecutivo de GM, Rick Wagoner, a renunciar al cabo de 32 años en la compañía.
Los grandes bancos también están en la mira. El Gobierno de Obama está obligando a los 19 mayores a someterse a exámenes de resistencia para probar su durabilidad financiera. Es posible que los que se halle deficientes tengan que aceptar un papel mayor del Tesoro en sus negocios. Obama también quiere ampliar la normativa del sector de los servicios financieros para incluir a los grandes fondos de cobertura de riesgo.
El elemento central de la campaña de Obama contra la crisis es el programa de estímulo de $787 mil millones refrendado por el presidente el 17 de febrero. El plan comprende una reducción del impuesto sobre la renta personal de $230 mil millones en tres años, y eleva el gasto en proyectos que van desde la climatización de hogares hasta el aumento del acceso a la tecnología de banda ancha.

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