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Senador de Illinois alcanzó los 2.118 delegados necesarios
Obama asegura candidatura demócrata

Clinton no abandonó campaña anoche, pero dijo que consultaría con líderes del partido

Washington
EFE

Barack Obama consiguió ayer los 2.118 delegados necesarios para asegurar la candidatura presidencial demócrata, según CNN, lo que lo convierte en el primer negro que competirá en unas elecciones generales por la Casa Blanca.
Obama alcanzó la cifra mágica que se revisó al alza el sábado, tras la decisión del partido de incluir a los delegados de Florida y Michigan, gracias al apoyo que le otorgaron durante toda la jornada miembros de la elite de la formación política, conocidos como los “superdelegados”.
“Hoy acaba una travesía histórica y comienza otra, una travesía que traerá un nuevo y mejor día para Estados Unidos. Hoy puedo ya decirles que seré el candidato demócrata para la presidencia de Estados Unidos”, dijo Obama, el primer afroamericano con posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca.
Desde St Paul (Minesota), que acogerá la Convención Republicana el próximo setiembre, Obama tuvo palabras de agradecimiento hacia Hillary Clinton por “haber inspirado a millones de votantes”.
“La senadora Clinton ha hecho historia en esta campaña, no solo porque es una mujer que ha hecho algo que ninguna otra había logrado, sino porque es una líder que inspira a millones de estadounidenses con su fortaleza, su coraje y su compromiso con las causas que nos han traído hasta aquí”, señaló.
Ante las voces que dicen q
ue el Partido Demócrata ha salido dividido del largo y complicado proceso de primarias, Obama recordó que gracias a este proceso “hay millones de estadounidenses que han acudido a votar por primera vez”.
“Son muchos los jóvenes, los afroamericanos, los latinos y las mujeres de todas las edades que han votado en cifras que han roto todos los récords y que han inspirado a nuestra nación”, apuntó.
“Y lo habéis hecho porque sabéis que en este momento, en que se está definiendo una nueva generación, no nos podemos permitir el lujo de seguir actuando como siempre. Debemos a nuestros hijos y a nuestro país un futuro mejor. Trabajemos juntos, unámonos en un esfuerzo común para dar un nuevo futuro a Estados Unidos”, afirmó.
Obama concluyó con palabras de esperanza hacia las elecciones de noviembre, al asegurar que “el
momento para pasar página a las políticas del pasado”.
“Asumo este desafío con profunda humildad, y siendo consciente de mis limitaciones. Pero lo asumo con la infinita fe en la capacidad de los estadounidenses. Porque si luchamos por ello, si creemos en ello, lo lograremos”, concluyó el flamante candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos.
Mientras tanto su rival por la candidatura demócrata, Hillary Clinton, dijo ayer que está dispuesta a ir de vicepresidenta si eso ayuda a unir al partido, según afirmaron fuentes del Congreso. La campaña de Obama no reaccionó públicamente a los comentarios de la senadora por Nueva York, Hillary Clinton.
Por lo demás, la victoria del senador por Illinois que no se hará oficial hasta la convención del partido a finales de agosto en Denver (Colorado) abre de lleno la batalla por la presidencia entre Obama y el candidato republicano, John McCain.
El hito se produce pocas horas antes, de que se conozcan los resultados de las elecciones en Montana y Dakota del Sur, que culminaron ayer el largo y disputado proceso de primarias demócratas que arrancó hace exactamente cinco meses en las nevadas planicies de Iowa.
Clinton dijo que no tomaría “ninguna decisión” anoche y, en un largo discurso tras ganar en Dakota del Sur, subrayó que “en los próximos días”, consultará con los líderes del partido el camino a seguir.
En algunos momentos el discurso de la senadora, aclamado por sus seguidores, resultó desconcertante ya que pareció que la campaña, lejos de estar sentenciada, estaba aún en plena ebullición.


Histórico

El senador Barack Obama entró ayer en los anales de la historia al asegurarse la candidatura presidencial demócrata y convertirse en el primer negro que competirá en unas elecciones generales por la Casa Blanca.
Bautizado por algunos como “la gran esperanza blanca”, por encarnar el sueño de reconciliación en un país con profundas divisiones raciales, Obama ganó relevancia en el panorama político estadounidense durante la convención nacional del Partido Demócrata en Boston, en el 2004.
“No hay un Estados Unidos blanco y un Estados Unidos negro, sino los Estados Unidos de América”, dijo entonces.
Además de conciliatorio y unificador, el suyo fue también un mensaje de esperanza, ingredientes que impregnan desde entonces su retórica.
Su esperanza, según él mismo proclama, “es la de los esclavos entonando cánticos de libertad frente a la lumbre, la de los inmigrantes que emprenden rumbo a costas lejanas” y, como no, la de Barack, “un niño delgaducho” de padre negro y madre blanca que confió en que en Estados Unidos también había un lugar para él.
El senador de 46 años es hijo de Barack Obama Sr., un economista keniano educado en Harvard, y de Ann Dunham, una mujer de Wichita (Kansas), ambos fallecidos.
Nacido en Honolulú (Hawái) y criado entre Estados Unidos e Indonesia, conoce tanto los sofisticados pasillos del poder y el privilegio, como los barrios más desheredados.
Ese ir y venir lo ha equipado, en su opinión, con las herramientas necesarias para tender puentes y forjar alianzas.
Su adolescencia en Hawái estuvo marcada no solo por una destacada trayectoria escolar, sino también por años de rebeldía y escarceos con las drogas.
A esos años, le siguió una selecta formación en las universidades de Columbia y Harvard, la etapa como profesor y defensor de los derechos civiles en Chicago, su elección como senador estatal y su desembarco como senador en Washington en el 2004.
Ayudado por su carisma, Obama se ha ganado una popularidad similar a la de una estrella del rock. Los observadores mencionan con frecuencia que el secreto de su éxito obedece a un arma rudimentaria: el poder de la palabra.
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