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Jóvenes familiarizados con las modernas herramientas pero sin experiencia deberían unirse a quienes cuentan ya con ella, formando equipos flexibles e innovadores que puedan suplir de algún modo las fallas de no haber proyectado la formación de personal idóneo


Nuevos equipos de trabajo

Personas buscando empleo sin conseguirlo y compañías que no consiguen los colaboradores que necesitan, es parte de la realidad hoy en el país.
Es parte de lo que requiere enrumbarse correctamente y debe hacerse para que más personas y empresas se beneficien de un desarrollo que, ahora sí, debería proyectarse ordenadamente, no a golpes de ocurrencias.
Esto urge para evitar el desajuste y las fases de desempleo que esto último produce.
Esos problemas, relacionados con el empleo, podrían haberse evitado mediante la correcta planificación y dirección por parte de los gobiernos a partir del momento en que se escogió el actual modelo de desarrollo.
Si se planeó trabajar en la atracción de empresas que operaran desde Costa Rica, había que prever cuáles serían las interesadas en hacerlo y qué tipo de personal necesitarían a fin de proceder a impulsar proyectos tendientes a formar personal en esas áreas.
Puesto que no se hizo, la tarea ahora es una más de la multiplicidad de problemas que se supone debería enderezar el actual Gobierno. En este sentido, lo deseable, al menos, sería aprender de las fallas para intentar no seguirlas cometiendo.
Hoy les está tocando a muchas empresas, de las que sientan sus bases de producción o servicios en el país, capacitar al personal que necesitan para que, además, el uso de las herramientas aprendido sirva para su utilización con talento y creatividad.
Jóvenes familiarizados con las modernas herramientas pero sin experiencia deberían unirse a quienes cuentan ya con ella, formando equipos flexibles e innovadores que puedan suplir de algún modo las fallas de no haber proyectado la formación de personal idóneo.
Esto, de todos modos, dejará por fuera siempre a una parte de la población que permanecerá sin empleo y que podría ser absorbida por algunas pymes con proyectos novedosos, innovadores, que requieran colaboradores talentosos, aunque no posean formación en carreras tradicionales.
En estos casos se trata, más bien, del inicio de nuevas especialidades, no tan presentes aún en la oferta de las universidades o los institutos de formación técnica.
No debería olvidarse tampoco, el auge que toman hoy en el mundo las producciones artesanales de alta calidad, por lo que sería útil favorecer la formación de jóvenes en esas técnicas, antes de que desaparezcan por falta de actualización.

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