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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Nuevas autoridades ante viejas mañas

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 14 julio, 2016


Es de esperar que el nuevo regulador perciba la importancia de consolidar el rol de ente competente para practicar la regulación completa de los transportes de pasajeros por tierra, con plena independencia de gestión

 

De cal y de arena

Nuevas autoridades ante viejas mañas

INCOFER con nueva ley. El Ministerio de Obras Públicas y Transportes con nuevo ministro. Y ARESEP con nuevo regulador general. Veremos en qué para este ejercicio de voluntad política de cara a un descomunal problema que atañe a estos entes —el colapso de la infraestructura vial del país— justamente cuando los plazos se agotan, la confianza de los ciudadanos se evapora y la perspectiva de un crecimiento económico dinámico como el que exige la desafiante alta tasa de desempleo, pierde sentido realista. No sería raro que terminen acogotados por el poder del imperio de los burócratas validos de la implacable tiranía de los incisos, ni que en 2018 el nuevo gobierno se estrelle contra el mismo muro. De pronto el país se percató de que la infraestructura vial colapsó con todo lo que ello significa. No nos habíamos dado cuenta de la llegada de ese proceso degenerativo en las carreteras, reflejo de un mal que cunde por nuestra sociedad, nuestros valores, nuestra institucionalidad… ¿Cómo es así que la red vial ha colapsado, en el país que fue el primero en Latinoamérica en construir una red ferroviaria de costa a costa? Ante el descomunal desafío que significa este síncope de la red vial, ¿podrán los rectores de aquellas instituciones ya enterados de las dimensiones del problema, dar la respuesta satisfactoria, cada uno en su campo? Los hechos los colocan en el filo de la navaja.
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El recién llegado Ministro de Obras Públicas y Transportes tiene la difícil tarea de inyectar eficacia e idoneidad a los Consejos existentes en su enramada, (virtud ausente hasta ahora). De ellos depende el Ing. Villalta, ya que el Ministerio como tal carece de músculo y de recursos para emprender la obra pública de las dimensiones que dieron buen nombre a esta Cartera. Veremos si, ya a mitad de río, puede sacar del atasco burocrático importantes proyectos viales financiados pero anoréxicos. No muy distinto es el desafío que le plantea a INCOFER la coadyuvancia que se le ha asignado con sentido vital, casi que dramático, en la solución de la crisis del transporte de personas en la Gran Área Metropolitana. El tiempo, que corre implacable, puede imponerle un alto costo político para el caso de que ese nuevo marco jurídico que le ha extendido el plazo de vida a su concesión, no sea la única herramienta de trabajo requerida para demostrar que tiene capacidad de respuesta a ese atasco vial endiablado. Por lo que toca a ARESEP, es de esperar que el nuevo regulador perciba la importancia de consolidar el rol de ente competente para practicar la regulación completa de los transportes de pasajeros por tierra, con plena independencia de gestión, lo que enriquecería y agilizaría el trabajo en esta nueva etapa, y desterraría los nefastos episodios construidos por una gestión reguladora de turbulenta naturaleza que llegaron al extremo de motivar a una Comisión Legislativa que investigó sus andanzas a requerir diligencias ante el Ministerio Público.

Álvaro Madrigal