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¿Nuevas elecciones para Nicaragua?

Carlos Denton cdenton@cidgallup.com | Miércoles 23 mayo, 2018


¿Nuevas elecciones para Nicaragua?

Algunos de los participantes en el diálogo auspiciado por la Iglesia católica han planteado la idea de que una salida a la crisis podría ser la celebración de elecciones extraordinarias. Demuestran ser ingenuos y sufragios nuevos en Nicaragua; si no hay otros cambios importantes, no se resolverá ninguno de los temas fundamentales que han permitido llegar a la situación de violencia y protesta que se vive ahora.

Daniel Ortega recibe la lealtad irrestricta de un grupo compacto y disciplinado del 30 al 35 por ciento de la población; estos son los sandinistas duros. Incluye las milicias (algunas conocidas como “la juventud sandinista”), empleados públicos, la policía y los militares. De este grupo provienen los magistrados, incluyendo los del Consejo Supremo Electoral, los diputados, los ministros y el cuerpo diplomático.

Pero también ha tenido el apoyo total de los empresarios nacionales; ahorita el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) se ha pronunciado “en contra” pero no es de la presencia de Ortega en el poder. Se oponen a la supresión violenta y mortífera de los manifestantes estudiantiles. Han estado los empresarios entre los aliados principales del régimen. Daniel les dijo cuando regresó al poder: “Ustedes dedíquense a sus empresas y yo me dedico a la política.”

Actualmente no hay líder de oposición. ¿Aparecería uno si hay nuevas elecciones? ¿O aparecerán varios permitiendo al sandinismo, Daniel, Rosario, otro, asumir la presidencia otra vez?

Daniel recibió apoyo por varias razones y es posible si ahora saliera que algunos de los problemas que desaparecieron con su gobierno reaparecieran. Por ejemplo, antes de que llegara al poder en 2007 había muchos apagones a tal punto que un nicaragüense dijo “acá en mi país lo que tenemos como fenómeno extraordinario son las alumbradas. Casi siempre pasamos en la oscuridad”. Él eliminó los apagones, gracias a la ayuda venezolana, pero un gran porcentaje de la generación nueva fue a base de petróleo. Lógico, porque petróleo es lo que exporta Venezuela.

Desaparecieron en 2007 las “asonadas” —protestas organizadas por la “juventud sandinista” y otros en contra de cualquier cosa. Era lógico que desaparecieran, como era el mismo Daniel quien los organizaba. Estando en el poder no iba a soportar este tipo de manifestación callejera. Desaparecieron las huelgas y paros hasta ahora.

Ni Anastasio Somoza (padre e hijo), ni Ortega, ni los tres presidentes “democráticos” invirtieron recursos importantes en la construcción de fuentes de energía renovable; un nuevo líder no sandinista, elegido en elecciones especiales, llegaría a un gobierno que lo ignoraría, con apagones cada vez más frecuentes y con maleantes en la calle portando la bandera del FSLN. Desaparecería el rio de dinero que llega desde Caracas

Los empresarios tendrán que enfrentar una situación donde pudiera haber un aumento en impuestos y donde ALBANISA, empresa de Ortega y Nicolás Maduro, impondría condiciones menos favorables a sus clientes. Los transportistas, sin subsidio, estarían recortando servicio o aumentando fuertemente los precios.

Falta un grupo en la mesa del dialogo; el de los países donantes que sustituirían a Venezuela.

cdenton@cidgallup.com

 

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