Nueva tarjeta de crédito ingresa al mercado
“Este es un producto innovador que busca llamar la atención de aquellos que quieran conocer el valor agregado de tener un orden en sus gastos”, dijo Fernando Víquez, de Lystocard. Esteban Monge/La República
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La tarjeta Lystocard entró al mercado nacional y poco a poco se impulsa, gracias a las facilidades que entrega a sus tarjetahabientes de controlar el crédito, sin sobrepasarse.
“Es la única tarjeta que hay en el mercado que le permite a la gente controlar hacia dónde van sus pagos, en qué comercio quiere realizarlos, monto por transacción, montos por transferencia, periodicidad, adelantos de efectivo, compras por Internet, fechas de uso, tiene de todo para administrar un presupuesto”, dijo Fernando Víquez, gerente de Lystocard.
Esta es una empresa no bancaria que junto con otras logran abrirse paso entre los servicios crediticios.
Así, vemos como en los comercios costarricenses están Credomatic o Credix, otros propiamente en sus tiendas como Grupo Monge, Simán, o Ekono, con sus respectivos modelos.
Por otro lado, Lystocard está desarrollando una aplicación para que, por medio de la información que generan mes a mes, las personas puedan construir o reforzar sus habilidades financieras y presupuestarias.
“Es como los aplicaciones que hay para correr o ejercitarse, ellas le van alimentando de datos los diferentes hitos que las personas alcanzan, ya sea el mejor kilómetro corrido, la cantidad de piscinas nadadas en una hora y uno va alcanzando metas, eso lo haremos con Lystocard”, dijo Víquez.
Esta es la primera tarjeta Visa Internacional que es entregada a una empresa no bancaria en Centroamérica.
La compañía nació luego de que un grupo de empresarios y exbanqueros compraran la antigua división de tarjetas de Banco Bansol (hoy Prival), tras el abandono de la banca de personas por parte de la entidad financiera.
La deuda en tarjetas de crédito de los costarricenses es de ¢896 mil millones, es decir, un 3,2% del Producto Interno Bruto.
En total, se contabilizan unas 2,2 millones de tarjetas en circulación, con un saldo promedio de ¢398 mil.



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