David Gutierrez

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Martes 31 Mayo, 2011


¿Nueva ley arbitral y mayor competitividad?


El pasado 25 de mayo se publicó en La Gaceta la “Ley Sobre Arbitraje Comercial Internacional Basada en la Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional”, lo que representa un gran avance y envía un mensaje positivo a los ámbitos legales y empresariales del mundo.
A pesar de que, como casi siempre ocurre en Costa Rica, llegamos tarde, afortunadamente logramos llegar. Un buen número de países en la región latinoamericana ya cuentan con una ley de arbitraje internacional que les permite promoverse como sedes de resolución de conflictos internacionales. Con eso, se han acercado a importantes firmas legales y empresas del mundo, logrando generar importantes ingresos por concepto de “turismo arbitral”.
Las condiciones del país son aptas para poder promoverse como un centro regional de arbitraje. En primer lugar, porque todavía no lo hay en Latinoamérica, como sí existen ya en Hong Kong, Suiza, Londres, París y otros. En segundo término, por la buena reputación de nuestro país como Estado de derecho con una Corte Suprema muy bien reputada, abogados muy bien capacitados, excelente ubicación geográfica y un sector de servicios altamente desarrollado y de relativo bajo costo.
Para poder cumplir con ese ambicioso objetivo, es importante trabajar en conjunto. Se trata de un “tema país” en el que se necesita la alianza de varios jugadores relevantes. Desde luego, se requiere el apoyo del Estado, principalmente de los ministerios de Turismo y de Justicia. También se debe tener el respaldo de CINDE y de cámaras gremiales que tradicionalmente han apoyado el arbitraje, como AMCHAM y la Cámara de Comercio. Otros participantes de gran importancia son las firmas consultoras, bufetes y abogados costarricenses con contactos y proyección internacional. Por su parte, los centros de arbitraje nacionales, con una experiencia hasta el momento doméstica, deben tomar medidas para incursionar en el arbitraje internacional: contratación y preparación de personal, alianzas con centros internacionales, mejoras en la infraestructura y plataforma tecnológica, preparar listas de árbitros internacionales e incorporar el arbitraje dentro de las carreras universitarias.
Además, hay un par de temas cruciales, que deben ser aclarados para no exponernos a un ridículo internacional: el tributario y al aduanero. Tenemos que asegurarnos de no encarecer el costo del proceso arbitral internacional por medio del cobro de impuestos a los árbitros extranjeros, o del entorpecimiento en aduanas a la importación de documentos de prueba para el caso.
Pero como dije antes, lo importante es que ya logramos llegar a esta ley y eso merece un gran reconocimiento para las personas e instituciones que llevan años promoviendo la aprobación del proyecto. Al margen de otros muy meritorios protagonistas de esto, quiero destacar la labor del Ministro de Justicia, Hernando París, y de la Cámara de Comercio y la AMCHAM.
La aprobación de esta ley, más que tener efectos sobre la comunidad jurídica, tiene un alto impacto en el posicionamiento y los ingresos del país. Los turistas que nos visitan se quedan en promedio 9,8 noches y gastan menos de $954 durante toda la estadía. Una audiencia arbitral de un caso complejo podría generar millones de dólares, muy bien repartidos además entre varias industrias y segmentos poblacionales.
Ojalá allanemos lo que nos falta para que Costa Rica muy pronto se convierta en un centro regional de arbitraje al más alto nivel mundial. Tenemos sobrado potencial.

David Gutiérrez
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